El peso mexicano registró una depreciación semanal de 0.86% o 15.8 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario cerró en 18.4847 unidades por dólar. Este viernes, la moneda nacional perdió 0.52% o 9.5 centavos.
En la semana, el tipo de cambio tocó un mínimo de 18.2979 y un máximo de 18.5328 pesos por dólar.
Según Banco BASE, la depreciación semanal respondió al avance del dólar, impulsado por la expectativa de que la Reserva Federal mantenga sin cambios la tasa de interés en su decisión del próximo 10 de diciembre.
El ajuste de percepciones se dio luego de que la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informara que no publicará el reporte de empleo de octubre, limitándose a difundir únicamente la encuesta de establecimientos junto con los resultados de noviembre, cuyo reporte se movió del 5 al 16 de diciembre. Tampoco se divulgará el indicador de inflación al consumidor de octubre, y el dato de noviembre se postergó hasta el 18 de diciembre.
La falta de información reciente implica que los responsables de la política monetaria en la Fed enfrentarán su última reunión del año sin contar con cifras actualizadas de inflación y empleo.
BASE destacó que la expectativa de pausa monetaria se fortaleció con el reporte laboral de septiembre, que mostró la creación de 119 mil puestos, por arriba del consenso de 55 mil, tratándose además del mayor incremento desde abril.
En tanto, las solicitudes iniciales de apoyo por desempleo de la semana del 15 de noviembre se ubicaron en 220 mil, ligando su segunda baja consecutiva y marcando su menor nivel desde la tercera semana de septiembre, además de quedar por debajo de la previsión de 227 mil.
En ese contexto, fue relevante que a lo largo de la semana funcionarios de la Reserva Federal reforzaron el tono restrictivo. Michael Barr afirmó que el organismo debe actuar con cautela ante nuevos recortes, dada su preocupación por una inflación cercana al 3%, aún lejos del objetivo del 2%.
Por su parte, Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, dijo que “le inquieta un poco” que la inflación se haya estancado en niveles elevados y subrayó que la economía se mantiene firme.
Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland, advirtió que una baja de tasas podría reactivar las presiones inflacionarias, mientras que Susan Collins, presidenta de la Fed de Boston, reiteró que mantener la tasa sin cambios podría ser “apropiado por ahora”, anticipando que la inflación podría permanecer elevada durante lo que resta del año y los primeros meses del 2026.
La minuta de la previa decisión de política monetaria reflejó una Fed dividida respecto al próximo recorte. Un grupo de participantes señaló que no sería adecuado ajustar la tasa en diciembre, mientras que otros consideraron viable hacerlo, siempre que la economía evolucione conforme lo esperado.
El peso también resintió la aversión al riesgo en los mercados accionarios, golpeados por la creciente incertidumbre sobre la viabilidad de los modelos de negocio ligados a la inteligencia artificial y el temor a una posible sobrevaloración en el sector.
En el frente político, los comentarios del presidente Donald Trump añadieron presión a la moneda. Al inicio de la semana, el mandatario afirmó que estaría dispuesto a autorizar ataques militares en México para frenar el ingreso de drogas a su país, previo aval del Congreso.
Al señalar que “no está contento con México”, elevó la tensión y deterioró el ánimo de los inversionistas.
El jueves, desde la Casa Blanca continuaron los pronunciamientos sobre una eventual intervención, lo que incrementó el riesgo de episodios de alta volatilidad en el tipo de cambio.
En México, los datos económicos tampoco aportaron alivio. El IGAE de septiembre mostró una contracción mensual de 0.63%, la más profunda desde diciembre de 2024 y superior a la caída prevista por el IOAE, de 0.46%.
En el acumulado enero-septiembre, el indicador avanzó apenas 0.12% anual, su menor ritmo para un periodo comparable desde 2020 (-9.78%), año marcado por la pandemia. Antes de ese punto, sólo en 2019 (-0.28%), 2009 (-7.21%), 2002 (-0.84%), 2001 (-0.58%) y 1995 (-5.74%) se habían observado incrementos menores a 0.1% en los primeros nueve meses del año, todos ellos relacionados con fases recesivas.
El Inegi confirmó este viernes la contracción del PIB en el tercer trimestre, con una caída trimestral de 0.29% y un retroceso anual de 0.19%, cifras en línea con la estimación oportuna. Entre enero y septiembre, el PIB suma un crecimiento de 0.41%, su ritmo más débil para un periodo similar desde 2020 (-10.25%) y, antes de ese año, desde 2019 (-0.19%).
Un contraste provino de la inversión extranjera directa. La Secretaría de Economía informó que entre enero y septiembre ingresaron 40,906 millones de dólares, un máximo histórico para un periodo equivalente y un avance de 14.46% sobre el mismo lapso de 2024. Sin embargo, los flujos de nueva inversión sumaron 6,563 millones, equivalentes al 16.0% del total.
Aunque esta proporción subió desde el 5.8% de 2024, aún se mantiene baja frente al promedio de 35.6% registrado entre 2018 y 2022. En ese periodo, la menor proporción fue la de 2020 (21.4%) y la mayor la de 2022 (45.2%).
ja





