El peso mexicano acumuló una apreciación mensual de 1.02% durante julio, equivalente a 17.7 centavos, para concluir el mes en un tipo de cambio interbancario de 17.3207 pesos por dólar, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).

Tan sólo este viernes, la divisa mexicana avanzó 0.11% o 1.8 centavos frente al dólar.

De acuerdo con un análisis de Banco BASE, el mercado cambiario mantuvo un comportamiento lateral durante la mayor parte de julio, con el tipo de cambio operando en un rango de entre 17.40 y 17.60 pesos por dólar. Fue hasta las dos últimas jornadas del mes cuando la paridad logró romper el soporte de 17.40 pesos por dólar.

La estabilidad observada en el mercado también se reflejó en una menor volatilidad. En julio, ésta se ubicó en 6.29%, por debajo del 7.50% registrado en junio, lo que representó el nivel más bajo desde octubre de 2025.

Banco BASE explicó que la apreciación del peso estuvo relacionada con la decisión de la Reserva Federal de mantener sin cambios su tasa de interés en el anuncio del 29 de julio. Asimismo, señaló que, durante su conferencia de prensa, el presidente Kevin Warsh envió la señal de que el banco central estadounidense podría ser más paciente antes de realizar un nuevo incremento en la tasa de interés.

La institución financiera destacó que Warsh hizo referencia al comportamiento del mercado de bonos y al incremento en las tasas de interés de largo plazo, factores que generan condiciones financieras más restrictivas sin que el Comité Federal de Mercado Abierto tenga la necesidad de elevar su tasa de referencia.

Tras el anuncio de política monetaria, el mercado modificó sus expectativas y desplazó al 9 de diciembre la previsión para el siguiente incremento de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal.

No obstante, Banco BASE advirtió que, aunque el dólar mostró debilidad hacia el cierre de julio, no puede descartarse un fortalecimiento de la divisa estadounidense si resurgen presiones inflacionarias. En ese escenario, podría reactivarse la especulación sobre nuevos aumentos en la tasa de interés de la Reserva Federal, lo que presionaría al alza el tipo de cambio.

En materia comercial, los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos no han deteriorado, hasta ahora, la posición relativa de México frente a otras economías, indicó el análisis.

El jueves 23 de julio, la Casa Blanca confirmó la imposición de nuevos aranceles derivados de la investigación sobre trabajo forzado, con gravámenes de entre 10% y 12.5% para importaciones procedentes de alrededor de 60 economías, con fundamento en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.

La medida incluye a México, aunque mantiene excluidas las exportaciones que cumplen con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En tanto, las importaciones que no califican para el trato preferencial del acuerdo quedaron sujetas a un arancel de 10%, conservando el mismo tratamiento que ya enfrentaban bajo los gravámenes aplicados al amparo de la IEEPA y, posteriormente, de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.

Con información correspondiente a mayo, la más reciente disponible, las importaciones de origen mexicano pagaron un arancel promedio de 3.65%, lo que ubicó al país en la posición 25 entre los 35 principales proveedores de importaciones hacia Estados Unidos.

Por otra parte, durante julio la guerra entre Estados Unidos e Irán ganó relevancia en los mercados internacionales, aunque su efecto sobre el mercado cambiario fue esporádico.

Sin embargo, el conflicto sí tuvo un impacto directo sobre el mercado de commodities, particularmente en los energéticos, lo que volvió a poner de manifiesto que el riesgo de mayores presiones inflacionarias a nivel global permanece vigente.

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