El peso mexicano ganó 0.77 por ciento o 15.9 centavos respecto al cierre previo, con lo que el tipo de cambio interbancario se ubicó en 20.4200 unidades por dólar, con datos del Banco de México (Banxico).

De esta forma, en el primer trimestre del 2021, la divisa nacional mostró una depreciación de 2.67 por ciento o 53.08 centavos en relación al trimestre previo.

De acuerdo con datos de Banco BASE. Esta es la primera depreciación trimestral del peso mexicano desde el 1T 2020, cuando retrocedió 25.07 por ciento ante el inicio de la pandemia.

Cabe recordar que, el peso mostró una depreciación de 3.31% en enero y de 1.37% en febrero, mientras que en marzo presentó una apreciación de 1.96%. De acuerdo a la canasta amplia de monedas, el peso fue la segunda divisa más apreciada en el mes de marzo, únicamente por detrás del rand sudafricano que ganó 1.63%.

No obstante, en el primer trimestre de 2021 se ubicó en la posición 19 de 31, con una depreciación trimestral de 2.67%.

Banco BASE apuntó que los factores que propiciaron la depreciación del peso durante los primeros meses del 2021 se pueden dividir en factores externos e internos.

Los factores externos fueron el fortalecimiento en el dólar americano, el cual avanzó 2.85% en el trimestre, luego de haber retrocedido por tres trimestres consecutivos. La preferencia por dólares estuvo asociada a una mayor percepción de riesgo en los mercados financieros globales, ante el incremento en casos de Covid-19 al inicio del año y nuevamente a finales de marzo, ante la tercera ola de contagios que se está observando principalmente en Europa.

El incremento fue impulsado por la expectativa de presiones inflacionarias adicionales en Estados Unidos ante el crecimiento económico acelerado y la gran cantidad de estímulos proporcionados por el gobierno. Lo anterior aumentó la especulación en torno a la posibilidad de que la Reserva Federal muestre una postura menos acomodaticia.

Por otro lado, se presentó una mayor incertidumbre que se observó en los mercados financieros ante los ‘short squeezes’, lo que puso en evidencia la capacidad de influencia de los inversionistas minoristas a través de plataformas electrónicas.

En tanto, la mayor percepción de riesgo sobre México se produjo por la publicación del PIB del 2020 a inicios de enero, en donde se mostró que la economía mexicana cayó 8.5%, siendo la mayor caída anual desde 1932.

A lo anterior se añadió la lenta campaña de vacunación contra el coronavirus y la aprobación de la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, ya que podría resultar en mayores precios, demandas por incumplimiento al T-MEC y en una menor inversión extranjera directa.

Asimismo, el peso se vio afectado por la iniciativa de la reforma a la Ley de Hidrocarburos que se presentó a finales de marzo.

er