El peso mexicano registró una apreciación semanal de 1.05%, equivalente a 18.2 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario concluyó en 17.1385 pesos por dólar, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).
Este viernes, la moneda nacional avanzó 0.41%, equivalente a 7.1 centavos, respecto a la jornada previa.
Durante la semana, el tipo de cambio alcanzó un máximo de 17.5539 pesos por dólar y un mínimo de 17.0927 pesos. Este último nivel no se observaba desde el 18 de febrero, cuando la cotización llegó a 17.0866 pesos por dólar, su mínimo del año.
De acuerdo con Banco BASE, la apreciación del peso mexicano se debió principalmente al debilitamiento del dólar estadounidense, que registró una caída de 0.50%, de acuerdo con su índice ponderado.
Cabe mencionar que la divisa estadounidense alcanzó este viernes su menor nivel desde el 29 de mayo, después de que se publicara el reporte de empleo de julio, el cual mostró un deterioro considerablemente mayor al esperado en el mercado laboral.
Durante la semana también se observó una menor aversión al riesgo a nivel global, ante señales de una posible desescalada en Medio Oriente. En particular, aumentó el optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo entre Irán y Omán para establecer una ruta temporal de navegación a través del estrecho de Ormuz.
El presidente Donald Trump y autoridades iraníes señalaron avances en las negociaciones. Irán indicó que el entendimiento se encontraba acordado en principio y que el texto final estaba siendo discutido.
Banco BASE indicó que la posibilidad de una reapertura, aunque todavía parcial y sujeta a importantes condiciones, redujo el riesgo de una interrupción prolongada en el suministro de energéticos y contribuyó a una disminución de los precios del petróleo respecto a los niveles alcanzados durante el episodio de mayor tensión.
“La menor presión sobre los precios de los energéticos y la expectativa de una reducción en las tensiones geopolíticas favorecieron un entorno de mayor apetito por riesgo, beneficiando a monedas de mercados emergentes, entre ellas el peso mexicano”, expuso.
No obstante, la institución financiera resaltó que persisten riesgos importantes, debido a que el acuerdo sobre Ormuz todavía no implica una reapertura total del estrecho. Además, continúan sin resolverse otros temas entre Estados Unidos e Irán, incluido el programa nuclear iraní.
Otro factor que apoyó la apreciación del peso mexicano fue la decisión del Banco de México de mantener la tasa de interés sin cambios en 6.50% por unanimidad, en línea con las expectativas del mercado.
En cuanto a la guía prospectiva, la Junta de Gobierno considera apropiado mantener la tasa de interés de referencia en su nivel actual. Asimismo, volvió a ajustar sus pronósticos de inflación y ahora espera alcanzar el objetivo de 3.0% en el último trimestre de 2027.
Para el próximo año, las proyecciones de inflación aumentaron del primero al tercer trimestre, como consecuencia de ajustes al alza en la inflación subyacente.
Para el primer trimestre, la expectativa de inflación general pasó de 3.2% a 3.4%, mientras que la inflación subyacente subió de 3.1% a 3.4%.
Para el segundo trimestre, el pronóstico de inflación general aumentó de 3.0% a 3.3%, en tanto que la expectativa para la inflación subyacente pasó de 3.0% a 3.3%.
En el tercer trimestre, la expectativa de inflación general se ajustó de 3.0% a 3.2%, mientras que la correspondiente a la inflación subyacente pasó de 3.0% a 3.2%.
Con estos cambios, el Banco de México pospone por décima ocasión la expectativa de alcanzar la inflación objetivo de 3.0%. De hecho, es altamente probable que la sigan posponiendo, puesto que la política monetaria está en terreno neutral, donde no se restringe ni se estimula a la actividad económica, pero tampoco se combate activamente a la alta inflación.
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