El peso mexicano cierra “plano” el 2018
Termina diciembre con un avance de 3.85% frente al dólar al mayoreo, pero pierde 0.02% en comparación con 2017
El peso cae a su peor nivel en los últimos 2 meses
El peso mexicano concluyó la última sesión de año con una ligera pérdida de 4.45 centavos con respecto al cierre del viernes pasado, con lo que el tipo de cambio interbancario se ubicó en 19.6650 unidades por dólar.
En ventanilla bancaria, el billete verde se vende en 19.95 unidades, debajo de los 20 pesos reportados como cierre por Citibanamex el pasado viernes.
De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), la divisa nacional cerró el mes de diciembre con un avance de 3.85% frente al dólar al mayoreo, no obstante, culminó con una ligera pérdida anual de 0.02%.
Al respecto, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco BASE señaló que durante el año, el tipo de cambio estuvo determinado por la incertidumbre en relación a diversos temas, entre los que resaltan la incertidumbre con respecto al futuro de la relación comercial entre México y Estados Unidos mientras se renegociaba el aún vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), para posteriormente alcanzar un nuevo acuerdo trilateral, el T-MEC.
La especialista subraya que, a partir de entonces, la incertidumbre consistiría en la aprobación del T-MEC por parte del Congreso estadounidense. Aquí es importante señalar que en noviembre pasado, el Partido Demócrata obtuvo mayoría en la Cámara de Representantes, por lo que en 2019 podría intentar bloquear la aprobación del nuevo acuerdo, con el objetivo de no otorgar una victoria política a Donald Trump. Lo anterior seguirá siendo un tema relevante en 2019 y una fuente de incertidumbre.
Siller apunta que, en el año aumentó la inseguridad en torno a la relación comercial entre China y Estados Unidos, luego de que la administración de Trump inició una guerra comercial, gravando más del 50% de las importaciones provenientes del gigante asiático.
Al cierre del año, parece existir un acuerdo para ir reduciendo los aranceles, pero debido a que el gobierno de Estados Unidos ha sido impredecible en relación con la guerra comercial, las expectativas de crecimiento de China y de la economía global ya se han visto afectadas negativamente.
“Lo anterior ha sido puntualizado por organismos internacionales y podría afectar negativamente a los precios de las materias primas y en consecuencia, el crecimiento de las economías emergentes”.
Para Banco Base, en 2018 el desempeño del tipo de cambio se puede dividir en cuatro partes, cada una correspondiente a cada trimestre del año.
En el primer trimestre, el peso se apreció 7.52% o 1 peso y 47 centavos, ante el optimismo que existió por los avances en la renegociación del TLCAN.
Al inicio del segundo trimestre, el tipo de cambio tocó un mínimo en el año de 17.9401 pesos por dólar, todavía como parte de la inercia del primer trimestre, para posteriormente subir a un máximo en el año de 20.9605 pesos por dólar el 15 de junio, en la antesala a las elecciones presidenciales en México, en un comportamiento característico de otros años electorales. En balance, el peso se depreció 9.5% o 1 peso y 72 centavos durante el segundo trimestre.
En el tercer trimestre, el peso se apreció 5.98% o 1 peso y 19 centavos, tras los esfuerzos de comunicación del gobierno electo y luego de que se alcanzó un acuerdo preliminar entre México y Estados Unidos en materia comercial, al cual posteriormente se sumó Canadá.
En el cuarto trimestre, el peso se depreció 4.98% o 93 centavos, ante la toma de decisiones por parte del gobierno electo, alejadas de la ortodoxia económica, como la cancelación no oficial del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), las iniciativas en el Congreso de eliminar comisiones bancarias y regular las concesiones mineras, así como un cambio en el modelo de negocio de Pemex, enfocado a la refinación y no a la extracción y exportación de crudo, lo que en el futuro probablemente llevará a observaciones por parte de agencias calificadoras.
En torno a la política monetaria, Banco Base retoma que en el año, Banxico subió su tasa de interés en cuatro ocasiones en 100 puntos base a 8.25%, su nivel más alto desde que la tasa de interés se adoptó como la principal herramienta de política monetaria.
Los incrementos a la tasa de interés fueron en parte respuesta a la decisión de la Reserva Federal de subir su tasa en 100 puntos base, a un rango entre 2.25% y 2.50%. No obstante, hacia el cierre del año la Junta de Gobierno adoptó un lenguaje más restrictivo, al observar la existencia de mayores riesgos al alza para la inflación, tanto por factores externos como internos, asociados a una posible depreciación del peso y la implementación de políticas no ortodoxas, como incrementos al salario mínimo sin un respaldo en mayor productividad.
“Hacia adelante, no se descarta la posibilidad de que Banxico vuelva a subir su tasa de interés, sobre todo si se observan presiones inflacionarias durante 2019 que eviten una convergencia de la inflación hacia el objetivo del 3%”.
Cabe destacar que a pesar de la incertidumbre que dominó al mercado durante el año que termina, el peso mexicano finaliza como una de las divisas con el mejor desempeño en la canasta de principales cruces frente al dólar y entre las divisas de economías emergentes, debido a las mayores tasas de interés que ofrece el mercado local y a que en otras economías en desarrollo se presentaron serias amenazas para el crecimiento económico y la estabilidad financiera, principalmente en Argentina, Turquía, Brasil, Rusia y Sudáfrica, cuyas divisas sufrieron un castigo mucho mayor.
¿Qué se espera para 2019?
Banco Base apunta que el 2019 seguirá siendo un año de retos.
En cuanto a factores externos, la institución financiera explica que el mercado seguirá monitoreando la guerra comercial entre Estados Unidos y China y evaluando el riesgo de una mayor desaceleración económica, lo que representa un riesgo para la estabilidad financiera de las economías emergentes más relevantes.
Asimismo, se evaluará la rapidez con la que se apruebe en Estados Unidos el T-MEC, clave para que la relación comercial en la región de Norteamérica siga fortaleciéndose y para que sigan creciendo las exportaciones mexicanas.
Finalmente, de manera interna, los mercados seguirán de cerca las acciones del nuevo gobierno, en particular la ejecución del gasto durante los primeros seis meses del año, para ver si existe algún desvío con respecto a lo programado que justifique un llamado de atención de las agencias calificadoras.
En balance, el año entrante probablemente seguirá siendo de incertidumbre para los mercados, con menos amenazas para México, pues ya concluyó la negociación del T-MEC, pero con mayores amenazas para la economía global.
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