La tensión entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo punto crítico tras las advertencias del presidente Donald Trump, quien este lunes aseguró que su país tiene la capacidad de lanzar un ataque devastador en cuestión de horas.
“El país entero (Irán) puede ser arrasado en una sola noche, y esa noche podría ser mañana mismo.
“Tenemos un plan, gracias al poder de nuestras fuerzas armadas, por el que cada puente en Irán quedará arrasado para las 12 de la noche de mañana, y cada central eléctrica en Irán quedará fuera de servicio — ardiendo, explotando y sin volver a utilizarse nunca más.
“Me refiero a una demolición total para las 12, y ocurrirá en un período de cuatro horas”, afirmó el mandatario, para luego reiterar que no habrá prórroga en el ultimátum.
En conferencia de prensa, el mandatario estadounidense aseguró que la exigencia central de Washington es la reapertura del Estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio energético global.
Las declaraciones se dan en un contexto de creciente actividad militar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, adelantó que en las próximas horas se registrará el mayor volumen de ataques desde el inicio de las operaciones contra territorio iraní, con una intensificación prevista para el martes.
Durante la comparecencia en la Casa Blanca, Trump detalló una reciente misión de rescate de un piloto estadounidense derribado en territorio iraní, operación que —según dijo— involucró decenas de aeronaves y concluyó sin bajas. El mandatario destacó la capacidad operativa de sus fuerzas armadas y subrayó que se eliminaron todas las amenazas en la zona antes de abandonar el país.
El episodio ocurre tras el derribo de al menos un avión de combate de Estados Unidos, en medio de una cadena de enfrentamientos que también ha incluido bombardeos sobre infraestructura iraní y la destrucción de equipo militar en operaciones de rescate.
En paralelo, el conflicto ha comenzado a tener efectos más amplios. El cierre del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial— ha presionado los mercados energéticos y elevado la incertidumbre económica global.
Mientras tanto, Irán ha advertido represalias “más devastadoras” si se concreta un ataque contra su territorio o instalaciones estratégicas. La confrontación también ha involucrado a Israel, que mantiene operaciones militares en la región, ampliando el alcance del conflicto.
Pese al tono de confrontación, persisten esfuerzos diplomáticos. Una propuesta de alto el fuego impulsada por Pakistán se analiza de forma paralela, aunque sin avances claros hasta el momento.
Con el plazo fijado por Washington a punto de vencer, el escenario se mantiene en máxima tensión y con el riesgo latente de una ofensiva que podría escalar el conflicto a una dimensión mayor en Medio Oriente.
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