A fin de aliviar la devastación económica provocada por la pandemia del Covid-19, el Senado de Estados Unidos aprobó este sábado un plan de estímulos fiscales por un total de 1.9 billones de dólares, lo que supone la primera victoria legislativa del presidente estadounidense Joe Biden.
Con 50 votos a favor y 49 en contra, los legisladores dieron luz verde al llamado Plan de Rescate estadounidense, que la Cámara de Representantes ya aprobó hace una semana.
“Este proyecto de ley dará más ayuda a más gente que nada que haya hecho el Gobierno federal durante décadas”, celebró antes de la votación el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.
Ahora, el proyecto de ley deberá superar una votación final en la Cámara de Representantes para aprobar los cambios que se han hecho en el Senado, y después se enviará a la Casa Blanca para que Biden lo firme, probablemente a mediados o finales de la semana que viene.
Cabe mencionar que, la oposición republicana criticó este rescate como “excesivamente costoso” y opinó que era demasiado pronto para aprobarlo, dado que se están desembolsando aún los fondos del plan de estímulo impulsado en diciembre.
“El Senado nunca se ha gastado casi 2 billones de dólares de una forma más aleatoria”, se quejó el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell.
Los 49 votos en contra registrados este sábado pertenecían en su totalidad a republicanos, en una muestra de la fuerte oposición que generan entre los conservadores las políticas de Biden, a pesar de las peticiones de unidad del nuevo mandatario.
Aunque el Senado está dividido por igual en 50 escaños de demócratas y otros 50 de republicanos, en esta ocasión no hizo falta que la vicepresidenta Kamala Harris deshiciera ningún empate en su calidad de presidenta de la Cámara Alta, pues un senador conservador, Dan Sullivan, se encontraba ausente por motivos personales.
La votación se produjo después de una maratoniana sesión que comenzó la mañana del viernes y, después de una larga pausa, se alargó durante toda la noche y toda la mañana del sábado, debido a los intentos de los republicanos y algunos demócratas de añadir enmiendas al proyecto.
Este es el tercer rescate de la economía que aprueba el Congreso estadounidense desde que comenzó la crisis del Covid-19, tras el de 900,000 millones de dólares que el Congreso impulsó en diciembre y el de 2.2 billones de dólares refrendado en marzo de 2020, que fue el mayor de la historia del país.
El Plan de estímulos fiscales que se avaló:
La medida más llamativa de este último paquete son los nuevos pagos directos de 1,400 dólares a los contribuyentes que tengan ingresos inferiores a los 80,000 dólares anuales por persona, o 160,000 por pareja.
Asimismo, el plan de estímulos incluye un rescate de 350,000 millones de dólares para Gobiernos locales y estatales, 20,000 millones de dólares para un plan nacional de vacunación y otros 50,000 para el sistema de tests de Covid-19, además de ampliar hasta el 6 de septiembre las ayudas al desempleo, que caducan el 14 de marzo.
El rescate también contiene fondos para aerolíneas, sistemas locales de transporte y la red ferroviaria, además de para programas de comida, ayudas al alquiler o financiación para la reapertura de escuelas.
La propuesta original de Biden contemplaba un aumento a 15 dólares la hora del salario mínimo federal, que actualmente y desde 2007 está en 7.25 dólares la hora, pero ese punto no ha reunido los apoyos suficientes.
La oposición republicana está rotundamente en contra del rescate, por considerar que es “excesivamente costoso” y que es demasiado pronto para aprobarlo, dado que se están desembolsando aún los fondos del plan de estímulo impulsado en diciembre.
Por eso, los conservadores han tratado de entorpecer todo lo posible el proceso de aprobación e impulsaron la maratón de votos sobre enmiendas en la que está ahora inmerso el Senado.
Entre las propuestas que fracasaron a lo largo de la madrugada y la mañana en la Cámara Alta estuvo una para negar fondos a las escuelas que permitan a adolescentes transexuales competir en programas atléticos femeninos y otra para pausar la aprobación de la ley con el objetivo de añadirle fondos para lidiar con el auge de migrantes en la frontera con México.
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