En Washington también hubo gritos al aire por las nuevas tarifas que Donald Trump anunció para México. Legisladores y figuras políticas tanto del Partido Republicano (al que Trump está afiliado) como al interior de la administración del presidente expresaron su descontento con el misil tarifario que lanzado contra la economía mexicana. De entre los críticos destaca Robert Lighthizer, el representante comercial de Estados Unidos y el principal negociador del país durante las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Según un reporte del diario The Wall Street Journal, Lighthizer “no está para nada feliz” con la decisión de Donald Trump, pues advierte que retrasará el proceso de ratificación del acuerdo. Señalamientos similares fueron hechos por el secretario del Tesoro de EU, Steven Mnuchin, reportó la cadena CNBC. Charles Grassley, quien preside el Comité de Finanzas del Senado de EU, describió la movida de Trump como “un mal uso de la autoridad arancelaria presidencial, contraria a las intenciones legislativas”, reportó The Washington Post. Grassley, quien está afiliado a los republicanos, añadió que este nuevo paquete de tarifas podría poner en peligro la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en el Congreso. El proceso, cabe señalar, ya se ve en dificultades por las tensiones políticas entre el presidente y su oposición en el Partido Demócrata. La senadora Joni Ernst (también republicana), hizo eco de los comentarios de Grassley respecto al T-MEC, añadiendo que el efecto sería sentido principalmente por los agricultores estadounidenses.
“El sustento de los granjeros y productores de Iowa están en riesgo. El T-MEC podría proporcionar una certidumbre muy necesitada en nuestra comunidad agrícola. Si el presidente sigue adelante con esto, temo que el progreso de este acuerdo comercial acabará por estancarse”, comentó Ernst a The Washington Post.
Trump no se ha dejado disuadir por los comentarios de sus colegas de partido, ni por los de la oposición. El viernes por la mañana, el presidente lanzó una serie de tuits con los que insistió en justificar las tarifas como un tema de seguridad nacional y comercial de su país.
“90% de las drogas que entran a los Estados Unidos vienen de México y a través  de nuestra frontera sur. 80 mil personas el año pasado, y 1 millón quedaron arruinadas. Esto ha durado por muchos años, y nada se ha hecho al respecto. Tenemos un déficit comercial con México de 100 mil mdd. ¡Es hora”, escribió el mandatario en su cuenta oficial de Twitter.
Añadió que “México se ha aprovechado de EU por décadas” y que los aranceles producirán una migración masiva de empresas desde territorio mexicano hacia Estados Unidos, lo cual resultará en un flujo de empleos masivo. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, informó desde Twitter que el viernes volará rumbo a Washington acompañado con varios funcionarios para entablar diálogo con la administración de Donald Trump.
“El trato a México es injusto y no tiene sentido económico para nadie […] El flujo migratorio de Centroamérica y otros países o el elevado consumo de estupefacientes no son responsabilidad de México”, señaló el canciller.
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