“Debemos empezar por reconocer el valor del acuerdo para nuestro bienestar económico”, señaló su presidente Thomas Donohue.Entre los más importantes sectores económicos de Estados Unidos, los agro-productores se encuentran entre los grupos más vocales en su defensa del acuerdo y en la necesidad de que la modernización no afecte el trato preferencial en su comercio con México. El sector agropecuario ha recibido apoyo de sus representantes en el Congreso, en especial del senador Chuck Grassey de Iowa -el principal estado productor de huevo, puerco, soya y maíz- quien está preocupado de represalias de México si se le presiona demasiado, por ejemplo al recurrir a la compra de maíz de Brasil o Argentina. El sector automotriz, que es unánimemente considerado como uno de los casos de éxito del acuerdo, saludó la necesidad de modernizar el TLCAN, aunque ha externado una posición cautelosa. Dentro del sector existe preocupación de que la insistencia de la administración Trump en modificar la regla de origen de contenido regional para autos –de 62.5% – afecte negativamente las cadena de suministro existentes. El Consejo Americano de Política Automotriz, que representa a Ford, General Motors y Fiat Chrysler, ha sugerido su preferencia de lidiar con el tema de prácticas de divisas más que abrir la caja de pandora de las reglas de origen. En el marco de la ronda de consultas realizadas por el representante comercial Robert Lighthizer con legisladores, el senador Rob Wyden señaló que el tema de las divisas buscará ser incluido por la administración Trump en la negociación del TLCAN. Un planteamiento similar hicieron los presidentes de la Asociación Americana de Ropa y Calzado (AAFA), Rick Helfenbein; de la Asociación de Líderes Industriales (RILA), Sandra Kennedy; de la Federación Nacional de Menudistas, Matt Shat y de la Asociación de la Industria de la Moda (USFIA), Julia Hughes. En contraste, la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se declaró decepcionada por la falta de detalles en la carta de intención para formalizar el inicio de negociaciones del acuerdo comercial. Entre los demócratas y sus aliados en las organizaciones sindicales, ecologistas y de defensa de los consumidores, surgieron voces que piden aprovechar la modernización del acuerdo para lograr reformas mayores en temas como trabajo, medio ambiente y resolución de disputas. Para Public Citizen, el grupo de defensa de los consumidores que luchó contra la aprobación del TLCAN en 1993, la prioridad es que la modernización del acuerdo elimine los tribunales de resolución de disputas.





