El alza en los impuestos a los combustibles decretado por el gobierno de Michel Temer solo agravará la crisis económica que atraviesa Brasil, así lo afirmó la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo. La mayor y más influyente cúpula patronal del país sudamericano rechazó la subida impositiva sobre la gasolina, el diesel y el etanol con la colocación de enormes patos amarillos en la puerta de su sede, situada en pleno corazón financiero de Sao Paulo. Bajo la consigna “no voy a pagar el pato”, la Fiesp mostró su indignados a la medida tomada por el gobierno de Temer que lejos de resolver la crítica situación de la economía nacional, la agravará.
“El aumento del impuesto recaerá sobre la sociedad, que ya está sofocada con 14 millones de desempleados, falta de crédito y sin condiciones generales de estimular el consumo”, enfatizó la federación mediante un comunicado.
El gobierno de Temer afirmó que este incremento es absolutamente necesario para la preservación del ajuste fiscal y la manutención de la trayectoria de recuperación de la economía brasileña. Se espera que con el aumento puedan recaudar 10,400 millones de reales (3,300 millones de dólares) adicionales en lo que resta del año y que servirán para cumplir con la meta de déficit fiscal prevista para este año. El nuevo ajuste se suma a otro anunciado en marzo pasado por valor de 42,100 millones de reales (unos 13,500 millones de dólares) de distintas partidas presupuestarias.