Boris Johson sufrió una derrota en el suelo parlamentario que podría desembocar en otro retraso para el Brexit. Con 328 votos a favor y 301, el parlamento de Reino Unido dio luz verde a una moción para debatir legislación que permitiría el retraso de un “Brexit duro” (sin acuerdo de separación) en caso de que suceda. El panorama se complica todavía más para Johnson, quien advirtió que asegurará que el divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea suceda el 31 de octubre “cueste lo que cueste”. El primer ministro respondió al voto de sus colegas amenazando con hacer una petición formal para convocar elecciones generales en octubre.
“No quiero una elección, el público no quiere una elección, pero si la Cámara [de los Comunes] vota a favor de esta ley mañana, el público tendrá que elegir quien va a Bruselas el 17 de octubre para arreglar esto y sacar este país adelante”, declaró ante el parlamento.
Si los miembros del parlamento británico votan a favor de otro retraso para el Brexit, la nueva fecha límite será el 31 de enero, dejando a Johnson un margen de maniobra todavía menor para negociar con las autoridades europeas. El primer ministro corre peligro de entrar en el mismo territorio que hundió los esfuerzos de su predecesora, Theresa May, quien negoció por meses con Europa y sus propios colegas parlamentarios sin poder llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, hecho que terminó forzando su renuncia. Aunque Johnson prometió que buscará un acuerdo de salida con la Unión Europea, su perfil de euroescéptico conservador apunta a que guiará al país hacia un Brexit duro. Existe el temor en los mercados de que, de darse el caso de una separación tan brusca, las cadenas de suministro la bolsa inglesa podrían sufrir golpes tremendos de los que tardaría un tiempo en recuperarse. Te puede interesar: La reina aprueba suspensión del parlamento británico un mes antes del Brexit cach