Hoy inició el segundo juicio político, conocido en Estados Unidos como “Impeachment”, en contra del expresidente Donald Trump, quien es acusado de “incitación a la insurrección” debido a la irrupción de una turba de sus seguidores en el Capitolio, que dejó 5 muertos. El juicio se llevará a cabo en un Senado totalmente dividido, por lo que analistas ven difícil que el exmandatario sea condenado por su responsabilidad en el asalto al Congreso, el pasado 6 de enero. La jornada será histórica ya que se trata del primer mandatario en enfrentar por segunda vez un “Impeachment” y del primero en ser sometido a un juicio político después de abandonar la Casa Blanca. El hecho de que ya no esté en el poder hace que Trump no pueda enfrentar la consecuencia automática de un juicio político: la destitución; pero abre la puerta a que lo inhabiliten, lo que quebraría sus incipientes planes de volver a presentarse a unas elecciones presidenciales. Cabe mencionar que, normalmente, es el Comité Judicial de la Cámara Baja el que inicia los trámites y emite una resolución con los cargos políticos a “juzgar” contra el presidente, que después deben ser votados por la Cámara de Representantes y eventualmente por el Senado. No obstante, en esta ocasión, por la “urgencia del caso”, la acusación se sometió directamente al pleno de la Cámara Baja, que la aprobó por 232 votos a favor -diez de ellos republicanos- y 197 en contra el pasado 13 de enero. La aprobación de un cargo político en la Cámara de Representantes no tiene ninguna consecuencia inmediata por lo que Trump, que en ese momento seguía en el cargo, no tuvo que abandonar sus funciones.

¿Cómo será el juicio político contra Trump?

El juicio político que inició este día se celebra en el Senado. Durante el proceso, la cámara es dirigida por el presidente del Tribunal Supremo, por ello, al no estar Trump en el cargo, quien preside el juicio es el senador con más antigüedad del partido en mayoría, en este caso el demócrata Patrick Leahy. Leahy y los otros 99 senadores actúan de jurado, mientras que un grupo de legisladores elegidos en la Cámara Baja ejercen de “fiscales”, los llamados “encargados de la acusación”, y unos abogados contratados por Trump de su defensa. Al inicio del proceso, cada senador debe jurar, al igual que hacen los miembros del jurado en un juicio ordinario. Por su parte, los “fiscales” son propuestos por el jefe de la Cámara Baja, en este caso la demócrata Nancy Pelosi. La líder demócrata ha nombrado a nueve de estos “fiscales”. Tras arrancar, el “Impeachment” transcurre de manera similar a un juicio tradicional: los fiscales comienzan con una declaración inicial, seguida de la de los abogados del expresidente. La declaración de testigos ante el Senado es posible, pero en este caso no se decidirá hasta que acusación y defensa hayan presentado sus respectivos casos. Cada bando tiene en este juicio 16 horas para presentar su caso a repartir en un máximo de dos días. Así, a lo largo del proceso, los senadores escuchan los argumentos, al igual que hace un jurado ordinario. Si tienen dudas, pueden enviar sus preguntas por escrito para que las formule el presidente al finalizar el turno de acusación y defensa. Al finalizar todo este proceso, comienzan las deliberaciones en una sesión a puerta cerrada y cuando acaban, el Senado vota en público cada cargo político. Se necesitan dos tercios para declarar culpable al expresidente, que de lo contrario queda absuelto. En este momento, los dos partidos se reparten a partes iguales los 100 escaños del Senado, de manera que el segundo juicio político contra Trump solo podría salir adelante si 17 senadores republicanos votan con los demócratas, algo que por ahora parece improbable. Te puede interesar:  Nos fue bien con Trump: AMLO (Con información de EFE) er