“Batallamos mucho con Estados Unidos para poder establecer un mecanismo de repatriación ordenado. En años anteriores, antes de este gobierno, nos regresaban a los mexicanos por cualquiera de alguna de las más de 50 puertas que hay entre México y Estados Unidos”, explicó.Esa situación hacía muy complejo trazar una estrategia de retorno y reinserción social de los mexicanos, comentó. En el evento, organizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el funcionario federal comentó que con la llegada de Trump, México esperaba recibir una cantidad masiva de mexicanos; “sin embargo, la situación no se ha dado así, afortunadamente para nuestro país”. Subrayó que “la actividad discursiva y amenazante del nuevo gobierno de los Estados Unidos, también ha influido en el comportamiento que experimentan los flujos migratorios de la frontera sur. En 2016, precisó, “traíamos presentados, a estas fechas, cerca de 80 mil extranjeros transitando administrativamente irregular en el país y hoy día, apenas tenemos cerca de 30 mil. Se ha resentido este flujo migratorio también”. Vargas Fosado se refirió al programa “Somos Mexicanos”, que “consiste en agrupar la parte institucional, que son todos estos programas que andaban dispersos en las diferentes dependencias y ajustar las reglas de operación para que el mexicano en retorno pueda acceder a ellas”, aunque falta dar el siguiente paso. Ello, explicó, porque los mexicanos que eran repatriados solicitaban, además del programa institucional y asistencial, un trabajo, “y así es como nos dimos a la tarea de coordinarnos con la iniciativa privada y empezar a construir una gran bolsa de trabajo”.




