Los líderes republicanos abandonaron la idea de gravar las importaciones y las ventas locales, programa que se pretendía imponer para impulsar el comercio de Estados Unidos, reportó la agencia Bloomberg. El impuesto, conocido como BAT, buscaba incentivar las exportaciones estadounidenses, inhibiendo las importaciones. En términos concretos, evitar que empresas se fueran de Estados Unidos a producir a otros países, como México, para después vender allá los productos, señala la agencia de información. En México se veía con cierto temor dicho impuesto, ya que podría generar, además de inestabilidad en los mercados por el anuncio, una menor inversión de empresas estadounidenses en el país, además del golpe podrían recibir las firmas locales al gravarse sus productos de exportación a EU. Aunque especialistas señalaban que en realidad este impuesto lo habrían terminado pagando los consumidores estadounidenses. Si bien el llamado impuesto de frontera venía tambaleándose desde hacía meses, su descarte el jueves aumentó mucho las posibilidades de que todo recorte impositivo que apruebe el Congreso sea menor de lo que quieren el presidente Donald Trump y otros líderes republicanos, o que sea más efímero, dijeron especialistas. Sin los nuevos ingresos estimados de 1 billón  de dólares de la propuesta, una ley resultante podría parecerse más a las reducciones temporarias de impuestos de 2001 que a la reforma extraordinaria de 1986, que es el modelo al que aspiran Trump y los legisladores. La muerte del impuesto de frontera “es muy importante”, dijo Douglas Holtz-Eakin, que encabeza el grupo de análisis de orientación republicana American Action Forum.
“Es evidente que era un gran ingreso, de modo que eso pone la presión sobre otros ingresos. Es mucho lo que está en juego”.
(Con información de Bloomberg)