Finalmente, el Congreso de Estados Unidos pudo ratificar la victoria presidencial de Joe Biden. La ceremonia de ratificación estaba programada para suceder el miércoles 6 de enero. Sin embargo, fue suspendida después de que cientos de simpatizantes del presidente Donald Trump tomaran el edificio del Capitolio estadounidense como protesta contra los resultados de las elecciones del 3 de noviembre. El vicepresidente Mike Pence certificó el conteo de votos electorales (306 para Biden/Harris; 232 para Trump/Pence), dejando a la próxima administración a sólo un paso de concretar su estancia en la Casa Blanca para los próximos cuatro años. Donald Trump, cuyas cuentas de Twitter y Facebook quedaron suspendidas durante la jornada del miércoles, emitió un comunicado en el que, sin quedar conforme con los resultados electorales, concedió la victoria al candidato demócrata y prometió que habrá una transición pacífica de poderes.
“Aunque estoy en absoluto desacuerdo con el resultado de la elección, y los hechos me respaldan, habrá una transición ordenada de poderes el 20 de enero […] A pesar de que esto representa el fin del mejor período de la historia presidencial, ¡es tan sólo el comienzo de nuestra lucha por hacer a EU grande de nuevo!”, dijo el todavía presidente.
La jornada del miércoles fue la más intensa dentro de una prolongada temporada de tensiones políticas que se vive en Estados Unidos desde antes de las elecciones del 3 de noviembre. Trump y sus simpatizantes llevan semanas alegando que hubo irregularidades en el conteo de boletas electorales, por lo que la elección habría sido fraudulenta. No obstante, fueron incapaces de presentar pruebas fehacientes ante las cortes del país. Biden y su vicepresidenta -Kamala  Harris- tomarán posesión en la Casa Blanca el 20 de enero. Ese será el último paso en la transición de poderes, con la que se pondrá un punto final a la era de Trump, caracterizada por la retórica agresiva y volátil del presidente, pero en la que hubo, también, una expansión económica sólida para el país. Todavía se desconoce cómo será, a ciencia cierta, la administración Biden/Harris. El presidente electo fue vicepresidente durante los dos períodos de Barack Obama al frente de la Casa Blanca, y su gabinete presidencial está armándose con ex-funcionarios de esa administración, por lo que se esperan políticas y un tono similar. Sin embargo, Biden tendrá que enfrentar problemas con los que Obama no tuvo que lidiar. De entrada, llegará a la presidencia en pleno combate contra la pandemia del coronavirus, cuyo manejo por parte de Trump fue severamente criticado. También tendrá que reparar las relaciones comerciales con China, y heredará a una ciudadanía todavía más polarizada políticamente. https://twitter.com/AKahn2020/status/1346943544523714560 Los próximos dos años serán de dominio prácticamente total para el Partido Demócrata. Tendrán el control del Ejecutivo con Biden y Harris, pero también contarán con mayoría en ambas cámaras legislativas (el Senado y la Cámara de Representantes). Esto le permitirá a la nueva administración implementar su agenda legal con más soltura. El futuro próximo de Trump también se desconoce. Muchos de sus principales aliados políticos al interior del Partido Republicano -incluido el vicepresidente Mike Pence- parecen haberle dado la espalda. No obstante, las protestas del miércoles apuntan a que sus seguidores aún existen y que no dejarán que el trumpismo muera pronto.   Te puede interesar: Demócratas se llevan elecciones en Georgia y se quedan con ambas cámaras legislativas cach