Las calles de Bagdad, en Iraq, se inundaron con miles de personas que marcharon para despedir a Qassem Soleimani, jefe de la milicia iraní, y a otros miembros de las fuerzas de Irán asesinados en un ataque aéreo ejecutado por Estados Unidos. La marcha funeral inició en Kadhimiya, un vecindario en el norte de Bagdad, y continuó hasta la llamada Zona Verde de la ciudad, donde se concentran los edificios de gobierno y las embajadas en suelo iraquí. Ahí, Soleimani recibirá un funeral de Estado. Miles de simpatizantes del régimen iraní marcharon vestidos de negro, ondeando banderas y pronunciando consignas anti-estadounidenses, dejando ver el rostro de lo que podría ser otra guerra en el horizonte. Aunque una figura poco pública en Occidente, Soleimani fue uno de los rostros más conocidos en Medio Oriente, sobre todo en Irán. Su importancia al interior del gobierno iraní era tal que se le consideraba la segunda persona más prominente del gobierno, tan sólo después del ayatolá Ali Jamenei. La huella del militar también puede verse sobre toda la región. Como jefe de la Fuerza Quds y de la Guardia Revolucionaria de Irán, Soleimani fue responsable de extender el manto de influencia iraní sobre Medio Oriente. El militar murió a manos del gobierno estadounidense, que justificó su ataque apuntando que este fue responsable de las agresiones contra la embajada de EU en Bagdad, orquestó la muerte de cientos de soldados y contratistas estadounidenses en el exterior y se encontraba preparando más agresiones. El presidente Donald Trump declaró el viernes que la muerte de Soleimani se ejecutó para detener un conflicto, no iniciarlo, y que su administración no busca un cambio de régimen en Irán. Sin embargo, el gobierno iraní ya advirtió que responderá con la misma moneda. Al menos para Irán, la guerra ya comenzó.   Te puede interesar: EU enviará 3,500 soldados a Medio Oriente tras asesinato de Soleimani (Con información de Notimex) cach