El presupuesto de Argentina para el próximo año contempla que su economía seguirá con altas tasas de inflación, una contracción y un dólar fuerte frente al peso argentino, pero la apuesta se centra en llegar a un equilibrio fiscal, reconoció el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Si bien, las cifras que el funcionario presentó al Congreso no consideran una pronta recuperación de la economía sureña, si destacan mejores números que los que se vieron en este 2018. La inflación sería del 23 por ciento, frente a la carrera de 42 por ciento que lleva para este año, una contracción de 0.5 por ciento, en comparación con la de 2.4 por ciento esperada para 2018  y un dólar en 40.10 pesos argentinos, que al día de hoy está en 39.55.
“Este es un presupuesto austero, pero con prioridades claras. Mientras que el gasto primario crece al 24 por ciento, el gasto social crece al 32 por ciento”, señaló Dujovne a los legisladores argentinos.
Y es que 2018 tumbó la economía argentina. Su peso lleva una carrera en picada, ha perdido 50 por ciento de su valor frente al dólar, la proyección de inflación anual pasó de 15 por ciento a más de 40 por ciento y la perspectiva de crecimiento fue todo menos lo que se esperaba, el pronóstico de una expansión de 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), ahora va en sentido negativo, en -1 por ciento. Tras el arranque de una crisis cambiaria que comenzó en abril, el gobierno puso en marcha diversas medidas de austeridad y recurrió al Fondo Monetario Internacional (FMI) por segunda vez en tres meses, para solicitar un anticipo de los desembolsos previstos para 2020 y 2021 del crédito otorgado en junio por 50,000 millones de dólares a tres años.
“Converger hacia el equilibrio fiscal es un objetivo central de la política económica de este gobierno”, afirmó Dujovne, pues éste es el primer requisito que pidió el FMI para destrabar el salvavidas financiero.
  (Con información de Agencias) do