El oleoducto Keystone que había sido suspendido por Barack Obama tras el rechazo de activistas ambientales y pueblos nativos de Estados Unidos (EU), obtuvo la luz verde definitiva para iniciar su construcción. Los reguladores de Nebraska votaron a favor de aprobar la ruta del oleoducto Keystone XL de TransCanada Corp a través del estado, eliminando el último gran obstáculo normativo que enfrentaba el retrasado proyecto. La decisión se tomó en una cerrada votación de 3 contra 2 en la Comisión de Servicios Públicos de Nebraska despeja el camino para unir a las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, con refinerías en Estados Unidos, aunque aún podría enfrentar demandas en tribunales por parte de grupos ambientalistas. El proyecto autorizado tuvo que mover la ruta originalmente propuesta por TransCanada, la cual podría incrementar los costos de construcción calculados inicialmente en 8 mil millones de dólares (mdd). El presidente ejecutivo de TransCanada, Russ Girling, dijo en un comunicado de prensa que la firma revisará la decisión de la comisión de evaluar su impacto en el costo y el cronograma del proyecto. Las acciones de la compañía subieron como resultado del anuncio. El gobierno de Donald Trump se ha empeñado en revertir las decisiones de su predecesor y de impulsar el crecimiento industrial y energético por encima de temas ambientales. Por lo que se congratuló de la aprobación a la construcción del oleoducto.
“Anhelamos ver otra promesa cumplida”, dijo Hogan Gidley, subsecretario de prensa de la Casa Blanca al conocer la decisión.
El gobierno agregó el lunes que Keystone XL crearía unos 42,000 empleos a nivel nacional, pero un estudio del Departamento de Estado en 2014 anticipó la creación de sólo 3,900 puestos de trabajo y 35 cargos permanentes. Además se informó que el oleoducto tendría una extensión de 1,700 kilómetros, transportaría 830.000 barriles de crudo al día y cruzaría Dakota del Norte, epicentro del boom de la producción energética que vive EE UU en los últimos años gracias a la proliferación del fracking, la técnica de extracción de fracturación hidráulica del subsuelo. Ecologistas, en tanto, han transformado al proyecto en un símbolo de su lucha contra los combustibles fósiles y el calentamiento global. Con información de Agencias. AR