Boris Johnson no quiere rendirse en su intento por consolidar el Brexit, con o sin acuerdo, el 31 de octubre. Horas después de que la Suprema Corte de Reino Unido declarara ilegal su intento de suspender el parlamento por cinco semanas, el primer ministro británico comentó que podría probar suerte una vez más.
“Déjenme dejar absolutamente claro que respeto a la judicatura de nuestro país y que también respetamos a la corte. Estoy en profundo desacuerdo con lo que dijeron”, declaró Johnson durante una sesión en las Naciones Unidas que tuvo lugar el martes.
La Corte resolvió ese mismo día que no hubo ilegalidad en que Johnson sugiriera a la reina Isabel II una suspensión del parlamento -sugerencia que la reina aceptó y sobre la que procedió-. Añadió, sin embargo, que la suspensión impedía al parlamento británico cumplir su mandato constitucional. Dado que no había justificación para ello, la suspensión se declaró ilegal. Johnson respondió a la decisión de la Corte señalando que ahora conseguir un acuerdo de salida para el Brexit será todavía más difícil, esto a poco más de un mes para que se alcance la fecha límite acordada con las autoridades de la Unión Europea. Sin embargo, negó que se esté quedando sin opciones, asegurando que el acuerdo se conseguirá. También descartó la posibilidad de renunciar a su puesto tras sufrir varias derrotas en el ámbito legislativo y judicial. Las puertas continúan cerrándose para Boris Johnson. Sus colegas del parlamento votaron a favor de una ley que prohibirá la ejecución de un “Brexit duro” (sin acuerdo de salida) el 31 de octubre, abriendo la posibilidad para que se tenga que pedir otra prórroga a la Unión Europea y colocando una piedra más en su camino hacia un pacto de separación. Ahora Johnson se encuentra en una situación similar a la de su predecesora, Theresa May. La ex-primera ministra intentó por meses negociar un acuerdo de salida que satisficiera tanto a sus colegas del parlamento como a los europeos. Sin embargo, falló una y otra vez, hecho que la forzó su renuncia. En teoría, el Brexit sucederá el 31 de octubre a más tardar, y Johnson aseguró que tendrá lugar con o sin acuerdo de salida. A pesar de que el primer ministro se comprometió a negociar un pacto con Europa, existe el temor de que esté guiando al país hacia una separación brusca, la cual podría tener efectos severos sobre la economía y las cadenas de suministro de la región.   Te puede interesar: Declaran ilegal suspensión del parlamento británico por parte de Boris Johnson (Con información de The Guardian) cach