El Senado de Estados Unidos aprobó un presupuesto de 4 billones de dólares para el ejercicio fiscal 2018, lo que abre la puerta a la aprobación de los ajustes tributarios que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, propuso el mes pasado. Con 51 votos a favor y 49 en contra, los republicanos lograron el visto bueno de la Cámara Alta, pese a la oposición del senador ultraconservador Rand Paul, quien aseguró que era un gastio demasiado elevado.

El Senado de Estados Unidos no solo votó a favor del anteproyecto de presupuesto para 2018, también lo hizo por la herramienta administrativa conocida como “reconciliación”, que facilita al Partido Republicano aprobar cambios en el Código Fiscal sin el respaldo del Partido Demócrata.

Se espera que esta medida permita que la reforma fiscal sea votada por mayoría simple, es decir 51 de los 60 votos necesarios, explicó Banco Base.

Los comités de redacción de impuestos de la Cámara de Representantes y del Senado planean presentar un borrador de la legislación a principios de noviembre.

“No obstante, para que esta reforma tributaria sea aprobada, el Partido Republicano deberá encontrar una manera de proteger las exenciones impositivas y, al mismo tiempo, no incrementar el déficit fiscal, tema importante para senadores como Bob Corker, miembro del Comité de Presupuesto, quién ha declarado que no votará a favor una propuesta que eleve el déficit fiscal”, señaló Base.

La reforma tributaria presentada el 27 de septiembre por la administración de Donald Trump propone, principalmente, reducir el código fiscal de 7 a 3 el escalonamiento de los impuestos para personas físicas, con tasas impositivas de 12%, 25% y 35%; duplicar el total de las deducciones individuales y eliminar la mayoría de las deducciones detalladas.

Asimismo, la reforma pretende disminuir las tasas de impuestos aplicables a empresas de 35% a 20%, así como reducir las tasas de impuestos sobre repatriación de capitales e inversiones.

“Se espera que el impacto de la reforma tributaria sobre  Estados Unidos sería un incremento en la competitividad en la productividad y en la inversión, lo cual en teoría también empujaría hacia arriba el crecimiento económico y el rendimiento en los mercados de capitales estadounidenses”, previó Base.

Por el contrario, dice, para México esta reforma tributaria podría disminuir de manera relativa la competitividad de las empresas que se encuentran en el país, disminuyendo la expectativa de nuevas inversiones provenientes del exterior.

(Con información EFE) FP