La vicepresidenta de Responsabilidad Social Corporativa de Bank of America México, Marcella Lembert, resaltó que el buen manejo del dinero en la era digital no depende sólo de conocimientos técnicos, sino de la tolerancia a la frustración, una habilidad que se forma desde la infancia y que hoy muestra un deterioro evidente.
“Que una persona pueda manejar bien su dinero a todos los niveles, para todos lados y en todo el mundo, depende de qué tan alta o tan baja es su tolerancia a la frustración”, señaló durante su participación en el 4º Congreso Educación Financiera en la Era Digital, organizado por la Asociación de Bancos de México (ABM).
En el panel “De la emoción a la acción, transforma tu relación con el dinero”, abundó que dicha tolerancia influye, incluso, en decisiones cotidianas e insistió en que las personas que logran posponer la gratificación suelen tener mejores resultados financieros y mayor bienestar emocional.
“La gente que tiene una alta tolerancia a la frustración es a la que mejor le va a ir en la vida y la que va a ser más feliz porque puede posponer el placer”, afirmó.
El problema, dijo, surge cuando esta habilidad es baja.
“La gente que no tiene tolerancia a la frustración es: vi este viaje, no tengo dinero, pero ya veré después cómo lo pago. Esto es gravísimo”, acentuó la especialista, quien añadió que este comportamiento impulsivo es una ruta directa al endeudamiento.
Un elemento que resaltó en ese contexto es que el entorno digital actual debilita esa habilidad.
“Me parece grave que hoy por hoy la mayoría de las personas, de las nuevas generaciones, no tienen o tienen muy baja su tolerancia a la frustración.
“Quiero comer Uber Eats, aquí está, en cinco minutos está en mi puerta. Quiero cualquier cosa, voy. Todo es inmediato, en un clic puedo comprar, puedo pedir comida, puedo ver la serie, todo es muy rápido”, advirtió.
Por ello, llamó a reforzar esta capacidad como medida esencial de protección financiera.
“Cuiden mucho esto y aprendan a desarrollar su tolerancia a la frustración, sino siempre van a estar endrogados o metidos en problemas”, manifestó.
Para quienes no pueden controlar el impulso de compra, lanzó una recomendación radical: “agarren unas tijeras, corten su tarjeta y pidan otra cuando hayan sanado su economía”.
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