En la era digital, la población mexicana está expuesta las 24 horas del día a las trampas del dinero, que pueden poner en riesgo el bienestar financiero de las personas y, por consiguiente, de los hogares, advirtió Erika Villavicencio-Ayub, directora para LATAM en la consultoría DSER Organizacional.
“El problema, cuando hablamos de la era digital, es que estamos expuestos 24 horas. Todo el tiempo estamos siendo bombardeados por elementos que nos hacen caer en estas trampas… y caemos, tropezamos y volvemos a caer en estas trampas”, resaltó la investigadora de Salud Mental y Gestión Estratégica de RH.
Durante su participación en el 4º Congreso Educación Financiera en la Era Digital, organizado por la Asociación de Bancos de México (ABM), la especialista señaló que, en el día a día, las personas se enfrentan a atajos mentales que, en realidad, son trampas del dinero.
En el panel “De la emoción a la acción, transforma tu relación con el dinero”, abundó que “hay muchos sesgos cognitivos o muchas trampas del dinero”, y entre los más comunes está la aversión a las pérdidas, un sentimiento que puede presentarse al momento de valorar hacer un ahorro.
“¿Qué es aversión a las pérdidas? Un ejemplo es: salgo de un evento y me percato de que un billete de 500 que tenía ya no está, y eso genera una sensación de pérdida. Por algún motivo encuentro en la esquina a alguien que vende boletitos de lotería, agarro uno, lo rasgo y me gano 500 pesos.
“En términos lógicos, perdí 500 pesos y gané 500 pesos. Estoy ‘tablas’. Pero no, nuestro cerebro tiene una aversión a la pérdida. Me afecta más que perdí, y el problema es que nadie quiere perder.
“Entonces, cuando asocio una creencia de pérdida con el ahorro, ya me bloqueé y caigo en la trampa… El ahorro no es perder, es el dinero que se va a un fondo para usarlo posteriormente”, mencionó.
Villavicencio-Ayub indicó que otro sesgo cognitivo frecuente es el “efecto manada”, que aparece “para estar en onda”. Es cuando se consume “porque todos mis amigos o mis amigas traen el artículo de moda”.
“El problema es que estas situaciones, como el FOMO (Fear of Missing Out/miedo a perderse algo), prácticamente nos llevan a caer en estas trampas y gastamos nuestros recursos”.
Otro ejemplo, añadió, es el “anclaje”, que opera ante las campañas publicitarias de las empresas.
“Aquí, nada más vemos las imágenes con un precio supuestamente original tachado y con un precio menor, y nos anclamos en que es una oferta. Y como tengo aversión a la pérdida, me convenzo de que el precio es más bajo.
“Entonces, agarro la oferta y ya no analizo; ya no dejo que mi sistema racional trabaje. Me voy con mi sistema rápido, intuitivo y emocional”.
En ese sentido, la especialista advirtió que se acerca El Buen Fin 2025, una campaña que, si bien tiene beneficios para la economía nacional, puede resultar contraproducente para quien no cuenta con una estrategia de finanzas personales.
Según la investigadora, ante las trampas del dinero debemos comportarnos “como un robot”, es decir, comprender cómo funciona nuestro cerebro para ayudarnos a tomar buenas decisiones y modificar creencias y atribuciones con las que crecimos.
“Ya hay otro tipo de conductas y creencias que nos van a llevar a mejores resultados, como la educación financiera”, concluyó.
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