El arranque del año suele venir acompañado de una sensación de presión económica. Deudas acumuladas, compromisos financieros y el regreso a la rutina, combinados con tarjetas al límite, precios en aumento y ahorros reducidos tras las fiestas, forman parte de lo que comúnmente se conoce como la cuesta de enero, un periodo que pone a prueba la estabilidad financiera de millones de personas.

Sin embargo, este escenario no tiene por qué convertirse en una carga permanente. Con un poco de planeación es posible atravesar este periodo con mayor tranquilidad y sentar una base estable para el resto del año, coinciden especialistas en finanzas personales.

De acuerdo con Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex, reconocer que enero puede resultar abrumador desde el punto de vista financiero es un paso clave para recuperar el control y evitar que enero se convierta en un problema que se arrastre durante los siguientes meses.

En un artículo, explicó que todo comienza por conocer el punto de partida. Antes de tomar decisiones, recomendó revisar con detalle los gastos que dejaron las fiestas, anotar todas las deudas, identificar fechas de pago e intereses, así como calcular los ingresos fijos y variables.

Con esa información, subrayó, es posible construir un presupuesto realista que sirva como base para planear el resto del año.

Una vez que existe claridad, el siguiente paso es priorizar pagos y atender las deudas. El especialista recordó que no todas pesan igual y que conviene liquidar primero aquellas con tasas de interés más altas, ya que pueden crecer con rapidez y afectar de manera más severa las finanzas personales.

En casos de riesgo de sobreendeudamiento o dificultades para cumplir con los pagos, recomendó acercarse a los acreedores para negociar una reestructura, ya que cumplir con los compromisos es clave para proteger el historial crediticio y evitar problemas mayores.

Otro punto relevante es identificar y reducir los llamados gastos hormiga, aquellos desembolsos pequeños que, acumulados, pueden afectar el presupuesto.

Ordaz sugirió llevar un registro de todos los gastos durante una semana o un mes y analizarlos con calma, con el objetivo de eliminar los innecesarios o buscar alternativas más económicas que no impacten la calidad de vida.

Además del orden financiero, el especialista destacó la importancia de hablar de dinero y buscar apoyo. Compartir la situación financiera con alguien de confianza puede aliviar la carga emocional que suelen generar los problemas económicos. Recordó que las finanzas tienen una dimensión emocional, y que no enfrentar este reto en soledad ayuda a mantener la motivación en momentos complicados.

Finalmente, planteó la posibilidad de explorar ingresos adicionales con equilibrio como una vía para enfrentar la cuesta de enero. Ofrecer habilidades, vender artículos que ya no se utilicen o realizar trabajos temporales o freelance puede ayudar a generar recursos extra, siempre que se destinen a prioridades reales y no a gastos innecesarios.

El inicio de un nuevo año siempre trae oportunidades para aprender, mejorar y crecer. Con decisiones informadas y una visión de largo plazo, enero puede convertirse en el primer paso hacia un año más próspero”, concluyó Ordaz.

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