Cada inicio de año, miles de hogares en México enfrentan la llamada cuesta de enero, un periodo que suele poner a prueba las finanzas personales tras los gastos de las celebraciones decembrinas. A este escenario se suman compromisos anuales como el pago del predial, seguros, refrendo vehicular, colegiaturas y suscripciones, todo ello en un entorno inflacionario que encarece el costo de la vida y reduce el margen de maniobra del ingreso familiar.
De acuerdo con Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera, aunque este cúmulo de pagos puede generar inquietud entre los hogares, no se trata de desembolsos inesperados, sino de obligaciones que se repiten cada año y que, por lo tanto, deberían formar parte de la planeación financiera. Bajo esta lógica, el especialista señaló que el reto no está en la sorpresa, sino en la organización previa.
En ese contexto, Ordaz explicó que atravesar enero sin sobresaltos financieros es posible cuando se recurre a una estrategia basada en el uso responsable de las herramientas financieras y en hábitos que permitan distribuir los gastos a lo largo del año sin comprometer la estabilidad económica.
“Atravesar enero sin sobresaltos financieros no depende de la suerte, sino de la preparación. Planificar con anticipación, asumir estos pagos como parte vital del año, y construir hábitos de ahorro permite convertir estos gastos en una rutina manejable”, expuso.
Una de las recomendaciones clave consiste en identificar con claridad los gastos que se realizan una vez al año, como predial, seguros, refrendo, colegiaturas, anualidades de tarjetas y suscripciones digitales, así como definir el monto exacto que se deberá cubrir en cada caso. Este ejercicio, además de ordenar las finanzas personales, permite detectar servicios que ya no se utilizan y que pueden cancelarse para liberar recursos y generar ahorro.
Otro punto relevante es aprovechar los descuentos y beneficios por pronto pago que ofrecen algunas autoridades y proveedores. Un ejemplo es el predial en la Ciudad de México, que contempla un descuento del 8% si se paga en enero y del 5% si se cubre en febrero, un incentivo que puede representar un alivio para el presupuesto familiar en el arranque del año.
El especialista también destacó la importancia de utilizar los instrumentos financieros con responsabilidad. Las tarjetas de crédito, bien administradas, pueden ser una herramienta para diferir pagos a meses sin intereses y obtener beneficios como puntos o cashback; sin embargo, advirtió que es fundamental evitar la acumulación excesiva de pagos diferidos que termine por presionar las finanzas en los meses posteriores.
Ante el impacto de la inflación, Ordaz sugirió ajustar los gastos variables, reduciendo aquellos que no son esenciales, con el objetivo de compensar el aumento de precios sin sacrificar lo indispensable. Este tipo de ajustes, señaló, permite absorber parte del encarecimiento generalizado sin desestabilizar el consumo básico del hogar.
Finalmente, subrayó la necesidad de fortalecer la resiliencia financiera como una estrategia de largo plazo. El ahorro constante, la creación de un fondo de emergencia y la inversión son pilares que ayudan a enfrentar incrementos de precios y periodos económicamente retadores, como la cuesta de enero, con mayor solidez y previsión.
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