Ocho de cada 10 inversionistas no se sienten cómodos dejando que la inteligencia artificial (IA) tome decisiones o ejecute acciones financieras por ellos, de acuerdo con un análisis de Vanguard, que advierte sobre los límites de estas herramientas en la administración del patrimonio.

Según el informe “Lo que la IA significa para los inversionistas, la asesoría y las políticas públicas”, aunque los chatbots y otras herramientas de IA amplían el acceso a información financiera básica, los inversionistas siguen confiando más en los asesores humanos cuando se trata de tomar decisiones patrimoniales de mayor importancia.

La cautela también está relacionada con la precisión de las respuestas, pues 37% de los inversionistas que consultan herramientas públicas de IA para resolver preguntas sobre dinero reportó haber recibido información incorrecta o engañosa, mientras que estudios citados en el análisis identifican tasas de alucinaciones en temas financieros de entre 20 y 77%.

Ante este panorama, Vanguard planteó que la inteligencia artificial puede complementar el trabajo de los asesores financieros, al facilitar la educación financiera inicial y apoyar tareas operativas de rutina, mientras que la planificación patrimonial, la atención de contingencias y el cumplimiento de metas de vida requieren el juicio integral, la empatía y la responsabilidad fiduciaria de un profesional.

Cabe mencionar que el estudio también señaló que solo uno de cada cinco inversionistas tiene acceso a un asesor financiero formal, por lo que la IA tiene el potencial de ampliar el acceso a estos servicios mediante herramientas que faciliten la orientación financiera básica.

Otro de los planteamientos del análisis es la necesidad de distinguir entre la educación financiera abierta, como explicar qué es un fondo cotizado en bolsa (ETF) o conceptos del mercado, y la asesoría personalizada, con el propósito de establecer un marco regulatorio coherente que mantenga los estándares de protección al inversionista independientemente de si la orientación se proporciona por un asesor humano, una plataforma virtual o una herramienta de IA.

Aaimismo, Vanguard advirtió sobre los retos que surgirán conforme estas tecnologías evolucionen de sistemas que responden preguntas a herramientas capaces de ejecutar acciones financieras de manera automatizada, conocidas como IA agéntica.

Ante ese escenario, considera necesario reforzar las medidas para conocer al cliente (KYC por sus siglas en inglés), la protección de datos personales y la supervisión humana, a fin de evitar sesgos en las recomendaciones.

Es importante mencionar que, en México, donde el material identifica una baja penetración de la asesoría financiera profesional y un déficit de educación financiera, la inteligencia artificial representa una oportunidad para ampliar el alcance de los asesores, automatizar el análisis de carteras y atender a segmentos de la población que actualmente tienen acceso limitado a estos servicios.

El informe concluyó que la incorporación de estas tecnologías debe acompañarse de estándares claros de supervisión y protección al inversionista, mientras que los asesores financieros tienen la oportunidad de aprovechar las herramientas analíticas para mejorar su eficiencia sin desplazar el criterio humano en las decisiones patrimoniales de mayor importancia.

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