“Con la autorización de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la empresa importó cargamentos adicionales de combustibles con especificaciones diferentes, mismos que fueron mezclados con gasolinas de producción nacional a fin de modificar su composición para que se pudiera cubrir plenamente con las características requeridas por la norma ambiental mexicana”, manifiesta.Este proceso, asegura, es una práctica “común” a nivel internacional. En este sentido la petrolera sostuvo que las gasolinas y el diésel que se vendieron en el mercado nacional cumplieron en todo momento con la normatividad. Con esta estrategia se reaccionó de manera inmediata y ágil para encontrar alternativas que evitaron mayores adversidades para el consumidor nacional.
“Lo anterior no fue un logro menor porque incluso en Estados Unidos se presentó desabasto de combustibles, lo que no sufrió México”.La situación se ha normalizado y los cargamentos de combustibles que se están adquiriendo actualmente cumplen en su totalidad con las especificaciones, finaliza la empresa productiva del Estado. OC





