Los economistas de BBVA México, Carlos Serrano y Arnulfo Rodríguez, consideraron que debido a la contingencia sanitaria por el coronavirus, el gobierno mexicano debe detener la construcción de la refinería en Dos Bocas, Tabasco, y reasignar los recursos al sector salud.
“La significativa contracción económica prevista para 2020 sugiere que los recursos públicos se utilicen de la manera más eficiente para evitar presiones adicionales sobre las finanzas públicas. “Consecuentemente, sugerimos detener la construcción de la refinería de Dos Bocas”, expusieron.
En un análisis, los especialistas abundaron que el gobierno debe considerar que el desplome de las últimas semanas en los precios del petróleo ya ha sido significativo para el sector público, al grado de que los ingresos petroleros serán 20 por ciento menores al monto aprobado por el Congreso para este año.
“Con el recorte de 100 mil barriles diarios, anticipamos que la producción promedio será de 1.71 millones de barriles diarios en 2020. Asumiendo que alrededor de dos terceras partes de la producción petrolera cuenta con la cobertura de 49 dólares por barril, un precio de 24 dólares por barril para el resto y un derecho por utilidad compartida (DUC) de 54%, las ganancias (ingresos netos de costos de extracción y DUC) petroleras serían de alrededor de dos mil 620 millones de dólares”.
A lo anterior se suma que, mientras no se resuelvan los problemas estructurales de obsolescencia de plantas, bajo mantenimiento e ineficiencias laborales, “un mayor procesamiento de barriles de petróleo para ser refinados por Pemex no parece ser una solución económicamente viable a la sustitución de importaciones de gasolinas y diésel”. Respecto al anuncio del gobierno de destinar 400 mil barriles adicionales de petróleo para refinación, el estudio expone que, si bien la intención es reducir el malbaratamiento del petróleo de exportación, el impacto sobre las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) sería el mismo, debido a que el crudo para uso interno se cotiza al precio internacional. Y es que, dado que el porcentaje promedio de capacidad utilizada en el Sistema Nacional de Refinación se encuentra en alrededor de 30 por ciento, derivado de los bajos niveles de mantenimiento y reconfiguración de plantas, es muy probable que las pérdidas por refinación aumenten con una mayor cantidad de productos refinados. Los economistas de BBVA agregaron que, en el contexto de recesión económica, “incrementar la producción de gasolinas y diésel no parece ser una política sensata, ya que no solamente desplazaría la importación de combustibles más eficientemente producidos, sino que además se correría el riesgo de que ocurriera un significativo aumento en los niveles de inventarios de productos refinados con los costos adicionales de almacenamiento que ello implicaría”. Subrayaron que el gobierno federal y Pemex podrían aprovechar el recorte por 100 mil barriles diarios que harán a la producción a partir de mayo para incrementar la liquidez en la empresa petrolera mediante una reducción al gasto de inversión en exploración y producción de este año. Eso, aunado a la reducción por 65 mil millones de pesos en la carga fiscal, muy probablemente evitaría el aumento en las emisiones de deuda corporativa o la necesidad del uso de líneas de crédito bancario ante potenciales problemas de liquidez.
“Considerando el significativo aumento en los rendimientos de los bonos de Pemex, no sería deseable que la empresa petrolera hiciera emisiones de deuda. Actualmente, el rendimiento del bono en dólares a 10 años de Pemex se ubica en 10.2 por ciento, mientras que el del soberano está en 3.8 por ciento, un diferencial de 6.4 por ciento. “Por lo que, en estas condiciones, la empresa petrolera no debería de hacer ninguna emisión, pero si fuera necesario, el gobierno federal debería colocar las emisiones o las inyecciones de capital a la empresa productiva del Estado”, opinaron.
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