El acuerdo comercial al que llegaron los gobiernos de México, Canadá y Estados Unidos (USMCA, por su sigla en inglés)  debería reducir las incertidumbres macroeconómicas y financieras generales relacionadas con el proteccionismo comercial de los bancos mexicanos, considera Fitch Ratings. En un análisis, la calificadora destaca que con la aprobación de este acuerdo que aún se mantiene pendiente de aprobación por los congresos de los tres países, se eliminarán los riesgos de abrogación y aranceles del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que han amenazado el crecimiento económico de México y, por extensión, la rentabilidad, la calidad de los activos y el capital de las instituciones financieras mexicanas. Según los lineamientos de Basilea III, los bancos y casas de bolsa mexicanos deben cumplir con un índice de capitalización de al menos 10.5%. Como tal, el 92% de las perspectivas sobre las calificaciones a largo plazo de los bancos mexicanos se mantienen estables. Ahora y aunque con cambios relativamente menores para el sector, el acuerdo permitiría a las instituciones financieras operar plataformas digitales alternativas o en línea, sin la necesidad de oficinas o sucursales de representación física, en otros países que son parte del tratado USMCA. Otro cambio, incluye la reducción del requerimiento de divulgación de las cuentas de clientes relacionadas con transacciones financieras transfronterizas, siempre que esta práctica no sea para evitar compromisos y obligaciones legales. Indirectamente, el USMCA podría ser relevante dado el potencial efecto en ciertas áreas de la economía, especialmente en el sector automotriz.
“Sigue siendo incierto cómo las disposiciones clave relacionadas con la industria automotriz de México afectarán al sector bancario (…) Sin embargo, la exposición directa a la industria automotriz sigue siendo baja”, destaca Fitch.
Destaca que a finales de junio de 2018, la exposición a préstamos de la industria automotriz (considerando solo la fabricación de transporte) representaba el 1.3 por ciento del portafolio crediticio de los bancos mexicanos, frente al 1.2 por ciento en 2016-2017.
“Seguimos esperando un crecimiento estable de los préstamos, aunque más bajo que en años anteriores, con niveles de capital y reservas suficientes para absorber el deterioro moderado de la calidad de activos de los niveles actuales”, abunda.
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