El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que México necesita con urgencia fortalecer las condiciones que permitan a su economía alcanzar un crecimiento más elevado y sostenido, capaz de generar empleos formales, mejor remunerados y de mayor calidad.

En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señaló que un dinamismo más sólido del Producto Interno Bruto (PIB) es clave para impulsar el bienestar de las familias y la competitividad del país.

El pronunciamiento se dio luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicara su Estimación Oportuna del PIB Trimestral, la cual reveló que la economía mexicana retrocedió 0.30% anual en el tercer trimestre del año, con cifras ajustadas por estacionalidad. Esta sería la primera contracción desde inicios de 2021, cuando el país aún enfrentaba los efectos de las restricciones derivadas de la pandemia de Covid-19.

En la comparación trimestral, el PIB también registró una caída de 0.29%, la primera desde el cuarto trimestre de 2024.

Con estos resultados, el crecimiento acumulado de la economía en lo que va del año es de apenas 0.51% respecto al mismo periodo del año anterior.

De acuerdo con el Inegi, el mayor debilitamiento se concentró en las actividades secundarias —manufactura, construcción, minería y generación de electricidad—, que cayeron 1.5% trimestral y 2.8% anual, con lo que suman ya cuatro trimestres consecutivos a la baja.

Buena parte de este comportamiento se puede atribuir a la caída en la minería que, con información disponible hasta el segundo trimestre del año, ya acumula ocho trimestres consecutivos a la baja.

Tal desempeño se debe principalmente a la tendencia descendente de la producción petrolera que, de acuerdo con las cifras más recientes de Petróleos Mexicanos (Pemex), correspondientes a septiembre, acumula 21 meses ininterrumpidos con variaciones negativas”, subrayó el CEESP.

El organismo también destacó que este debilitamiento se agrava por factores estructurales, “como un ambiente de negocios que no ha sido tan amigable”, un estado de derecho debilitado, altos niveles de inseguridad e impunidad, así como mayores costos de producción y menores recursos para inversión, lo que ha afectado a sectores clave como la manufactura y la construcción.

Las actividades terciarias, que representan casi dos terceras partes del PIB, también muestran señales de desaceleración. En el tercer trimestre crecieron solo 0.1%, después de haber aumentado 0.8% en el trimestre previo. En comparación anual, el incremento fue de 0.9%, su menor avance en los últimos dieciocho trimestres.

El CEESP alertó que la pérdida de impulso económico ya se refleja en el mercado laboral. Según el Inegi, en septiembre la población ocupada alcanzó 60 millones 94 mil 108 personas, un aumento de 820 mil 149 frente al mismo mes del año pasado, equivalente a un avance anual de 1.4%. Sin embargo, persisten signos de precarización laboral.

El alto costo de contratación hace mucho más complejo para las empresas abrir nuevos puestos de trabajo, y los que se crean suelen ofrecerse con salarios más bajos”, advirtió el organismo.

De acuerdo con el Inegi, del incremento anual de la población ocupada, 1.54 millones de personas se ubicaron en empleos con hasta dos salarios mínimos, mientras que los trabajadores con sueldos superiores a ese nivel disminuyeron en 1.3 millones. En contraste, los segmentos sin ingresos o con ingresos no especificados aumentaron en 581 mil 177 personas.

El CEESP advirtió que “la menor oportunidad para acceder al sector formal obliga a muchos a buscar alternativas en la informalidad”. De hecho, 830 mil 337 personas se incorporaron al empleo informal, mientras que los trabajadores formales disminuyeron en 10 mil 188, lo que elevó la tasa de informalidad de 54.1% en septiembre de 2024 a 54.9% en el mismo mes de este año.

En este contexto, es fundamental fortalecer las condiciones que permitan un crecimiento de la economía más elevado y sostenido, de modo que se fomente la creación de empleos formales, bien remunerados y de calidad”, concluyó el CEESP.

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