La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés) sumó su pronóstico a la oleada de optimismo en torno a la recuperación de la economía global.

La UNCTAD proyecta que, después de la nube negra del COVID-19 que oscureció a la economía global en 2020, ésta verá una recuperación de 4.7% en 2021. El pronóstico es más optimista que el que ofreció en septiembre (4.3%).

Estados Unidos verá un avance de 4.5% en su Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de 2021, según el pronóstico. La economía europea crecerá 4%, la japonesa 2% y la china 8.1%.

Para México, el órgano de la ONU anticipa una recuperación de 4%, con toda la región de América Latina y El Caribe avanzando 3.8%.

Esta recuperación se apoyará sobre todo en un fuerte repunte en la economía estadounidense, “donde se espera que el progreso en la distribución de vacunas y un reciente estímulo fiscal de 1.9 billones de dólares impulse el gasto en consumo”, explicó la UNCTAD en su reporte de perspectivas económicas, publicado el jueves.

La pandemia destrozó la economía global. Aunque los efectos fueron variados según cada país y región, definidos por el ADN de sus economías y de las acciones tomadas por sus respectivos gobiernos, el golpe fue severo para todo el planeta.

De acuerdo con datos de la UNCTAD, la economía global retrocedió -3.9% en 2020. Sus pronósticos previos a la cifra oficial fueron más o menos acertados, aunque el este asiático y América Latina quedaron con heridas menos severas de lo que se anticipó.

“Las buenas sorpresas fueron Brasil, Turquía y Estados Unidos, donde medidas de apoyo más amplias de lo que se anticipaba atenuaron la recesión. Además, el alza en los precios de algunos productos y activos tuvieron un impacto benéfico en el crecimiento”, se lee en el reporte.

Lo peor de la crisis parece haber quedado atrás, mas la UNCTAD urgió a los gobiernos a no dormirse en sus laureles.

El órgano advirtió que el riesgo más grande para la recuperación económica global es que los gobiernos dejen de alocar recursos para apoyar a los hogares y negocios que siguen sufriendo los efectos del confinamiento y de la crisis en general, fenómeno que describió como “un retorno mal encaminado a la austeridad”.

“Un retorno mal encaminado a la austeridad después de una recesión profunda y destructiva es el mayor riesgo al panorama global, sobre todo en un contexto de mercados laborales fracturados y mercados financieros desregulados”, advirtió.

La advertencia resuena con particular fuerza para México. El gobierno gobierno mexicano es de los que menos recursos ha dedicado en América Latina y el Caribe para contrarrestar la tormenta económica del COVID-19.

Desde que estalló la pandemia, el gobierno lopezobradorista se aferró a una estrategia de apoyos económicos mediante programas sociales que beneficiaron exclusivamente a la porción más económicamente vulnerable de la población. Aunque el esfuerzo fue noble, hay dudas sobre si fue suficiente para ayudar a los hogares más pobres. Además, la estrategia dejó a la deriva a toda una porción de la población que, aunque con más ingresos, también sintió el golpe severo de la pandemia en sus bolsillos.

Durante su intervención en la clausura de la 84° Convención Bancaria, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró que la estrategia de apoyar a la “base de la pirámide” y no pedir deuda ha funcionado, añadiendo que la recuperación económica va viento en popa.

El jueves, durante su conferencia matutina, advirtió que no se puede descartar un resurgimiento de la crisis económica.

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