El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó la imposición de un arancel del 50% sobre productos semiacabados y derivados intensivos en cobre, bajo el argumento de proteger la seguridad nacional.

La medida entrará en vigor el 1 de agosto, de acuerdo con la proclamación firmada por el mandatario.

Según una hoja informativa de la Casa Blanca, la decisión se basa en una investigación realizada bajo la Sección 232, ordenada por Trump en febrero, la cual concluyó que las importaciones de cobre representan una amenaza para la industria nacional.

Se está nivelando el campo de juego para que las empresas estadounidenses de cobre apoyen una industria nacional fuerte”, declaró el presidente al justificar el nuevo arancel.

El gravamen afectará productos como tubos, cables, láminas y otros bienes derivados con alto contenido de cobre. Sin embargo, quedarán exentos insumos clave como chatarra de cobre, minerales, concentrados, matas, cátodos y ánodos.

La proclamación también faculta al secretario de Comercio, Howard Lutnick, para aplicar medidas adicionales bajo la Ley de Producción de Defensa, entre ellas, establecer que al menos 25% de la chatarra de cobre de alta calidad y materiales de entrada producidos en EU se vendan dentro del país. Este porcentaje aumentará gradualmente cada año.

Cabe mencionar que en 2024, Estados Unidos importó cobre por un valor de 17,000 millones de dólares, de acuerdo con el Departamento de Comercio. Este metal es esencial en la fabricación de productos electrónicos, maquinaria industrial y vehículos, por lo que los nuevos aranceles podrían traducirse en mayores costos para consumidores y empresas estadounidenses.

La medida afectaría mayormente a Chile, quien se mantuvo como el principal proveedor, con envíos por 6,000 millones de dólares durante el año pasado.

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