El triunfo demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos no cambiaría sustancialmente la relación arancelaria con México, debido a que las facultades para imponer aranceles corresponden en buena medida al presidente estadounidense, afirmó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Al referirse a las posibles consecuencias del nuevo equilibrio político en el Congreso estadounidense, el funcionario consideró que todavía es pronto para anticipar sus efectos, debido a que el cómputo de los votos no había concluido, aunque ya se conocían los resultados generales.

No obstante, explicó que las atribuciones del presidente de Estados Unidos en materia arancelaria no cambian con la nueva composición legislativa.

“Las facultades sobre aranceles corresponden o las tiene en buena medida el presidente, o sea, eso no cambia”, sostuvo durante una conferencia de prensa en el marco de InnovaFest Mérida, en Yucatán.

El secretario de Economía explicó que el efecto del nuevo equilibrio político podría ser distinto en el caso del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pues, a diferencia de las decisiones arancelarias, durante el proceso de revisión del acuerdo comercial sí podrían plantearse modificaciones.

Al respecto, recordó que en junio de este año México y Estados Unidos acordaron prolongar la vigencia del tratado por otros 10 años, hasta 2036, además de establecer revisiones anuales. Con este acuerdo, sostuvo, el principal riesgo que enfrentaba México, que el T-MEC dejara de estar vigente, quedó superado.

Ebrard informó que hasta el momento se han realizado tres rondas de conversaciones como parte de la revisión y que ambos países están a la espera de una cuarta, con la que se busca concluir el proceso correspondiente a 2026. Explicó que las negociaciones quedaron pendientes hasta después de las elecciones estadounidenses, conforme a lo acordado con las autoridades de ese país.

“El tratado ya no está en tela de juicio”, afirmó el funcionario, quien aclaró que, aunque durante la revisión podría acordarse alguna adición al documento, hasta ese momento no se habían planteado cambios.

En cuanto a las condiciones comerciales entre ambos países, Ebrard destacó que México paga un arancel promedio de 3% por sus exportaciones a Estados Unidos, mientras que China enfrenta una tasa de 22%, de acuerdo con las cifras que presentó.

Asimismo, acentuó que 80% de las exportaciones mexicanas a ese mercado no paga arancel, una condición que atribuyó a la relación entre la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo estadounidense, Donald Trump, así como a las gestiones que realiza el Gobierno mexicano para mantener condiciones favorables para el comercio bilateral.

Finalmente, el secretario apuntó que la integración económica entre ambos países ha sido una de las principales defensas de México frente a las medidas arancelarias, debido a que imponer gravámenes a productos mexicanos puede afectar a las propias empresas estadounidenses que participan en las cadenas de producción.

Como ejemplo, mencionó a fabricantes automotrices como General Motors y Stellantis, para explicar que los aranceles también pueden perjudicar a compañías de Estados Unidos.

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