El costo fiscal de los estímulos aplicados a los combustibles está absorbiendo los ingresos excedentes derivados del repunte en los precios internacionales del petróleo, lo que se traduce en un déficit operativo en el componente energético de las finanzas públicas, resaltó GBM Research.

En un reporte, la unidad de análisis financiero de GBM (Grupo Bursátil Mexicano) explicó que, aunque el aumento en el precio de la mezcla mexicana de exportación ha impulsado los ingresos del sector público, estos recursos no se reflejan automáticamente en una mejora del balance fiscal, debido a que el gasto destinado a subsidios puede igualar o incluso superar dichos ingresos extraordinarios.

Este desbalance ocurre en un entorno internacional marcado por el encarecimiento del crudo, pues a partir del recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el precio promedio se ha mantenido cerca de los 87 dólares por barril. En marzo, incluso alcanzó picos cercanos a los 112.50 dólares por barril, lo que ha derivado en un incremento global en los precios de las gasolinas y el diésel durante los primeros meses del año.

Ante este escenario, el Gobierno de México ha retomado y ampliado los subsidios fiscales a los combustibles con el objetivo de evitar que el precio al consumidor aumente al mismo ritmo que las cotizaciones internacionales.

En línea con este contexto de precios elevados, GBM Research calcula que, en México, el sector público obtiene ingresos adicionales por alrededor de 9,400 millones de pesos mensuales. Sin embargo, el costo de sostener un estímulo promedio del 31% asciende a 12,200 millones de pesos al mes, lo que genera una brecha negativa de 2,900 millones de pesos mensuales.

De ahí que, acentúa que el resultado fiscal está condicionado principalmente por dos variables: el nivel del precio del petróleo y la magnitud del subsidio y, según un ejercicio de sensibilidad realizado, el punto de equilibrio fiscal, en el que los ingresos adicionales compensan el costo de los estímulos, se alcanzaría si la mezcla mexicana supera los 90 dólares por barril, bajo las condiciones actuales.

Más allá del impacto fiscal, GBM Research indica que los subsidios a los combustibles limitan el traslado de los incrementos internacionales hacia los precios domésticos. En ese sentido, sus estimaciones apuntan a que estos apoyos podrían reducir la inflación de las gasolinas y disminuir la inflación general en aproximadamente 0.25 puntos porcentuales, sin considerar efectos de segundo orden.

En esa misma línea, la firma recordó la experiencia observada en 2022, cuando los subsidios contribuyeron a contener los precios internos de los combustibles frente a alzas significativas en los mercados internacionales.

Finalmente, GBM Research señaló que el balance fiscal asociado a los subsidios dependerá de la evolución de los precios del petróleo y del nivel de estímulos que se mantengan en los combustibles.

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