“La autonomía de la CRE y la CNH fue un pilar importante de la reforma energética de 2013 que abrió el sector energético de México a la inversión privada. La ley propuesta sería un paso hacia atrás y afectaría la calidad crediticia soberana de México al socavar nuestra evaluación de su fortaleza institucional”, señala el documento.Refiere que la CRE y la CNH son actualmente independientes y autónomas, y subordinarlas “debilitaría también el marco institucional del gobierno de México (A3 estable), un factor importante en nuestro análisis de su capacidad crediticia”.
“La propuesta de los aliados del Congreso del presidente electo Andrés Manuel López Obrador tendría varias implicaciones negativas para los sectores petroleros y de energía de México si se aprobara tal como se presentó, ya que erosionaría la transparencia e imparcialidad regulatoria en la industria de la energía y, por lo tanto, generando una mayor incertidumbre y aumentando el riesgo empresarial. “La subordinación de los reguladores a la agenda del gobierno aumenta el riesgo empresarial para la industria de la energía en México para proteger los contratos existentes y evitar conflictos de intereses entre las agendas fiscales y políticas a corto plazo del gobierno y la gestión adecuada de los negocios y activos energéticos”.Además, apuntó, el cambio al marco regulatorio deterioraría la confianza de los inversionistas, generando dudas sobre la consistencia y la previsibilidad de las políticas del nuevo gobierno. La calificadora expuso también que, de aprobarse, la ley debilitaría el intercambio transparente y correcto de información entre los participantes de la industria, incluidos los controlados por el gobierno, como la compañía petrolera nacional Pemex (Baa3 estable) y la principal compañía eléctrica CFE (Baa1 estable).
“El sector energético depende en gran medida de grandes cantidades de capital para desarrollar proyectos a largo plazo en términos de construcción y rendimiento de la inversión. La falta de un marco regulatorio claro para respaldar las inversiones a largo plazo más allá de las agendas políticas de los gobiernos a corto plazo desalentaría el interés privado para desarrollar los sectores del petróleo, el gas natural y la electricidad”.Moody´s detalló que las empresas estatales como Pemex y la CFE tienen un capital limitado, por lo que “una menor autonomía regulatoria, la transparencia y la imparcialidad reducirían el apetito por la inversión privada en los sectores del petróleo y la energía en México, lo que a su vez podría aumentar la ya alta dependencia del país en el combustible importado, el gas natural y, eventualmente, también el petróleo”. El pasado 18 de octubre, legisladores de Morena propusieron una iniciativa de ley que establece que los órganos reguladores del sector energético formen parte de la Secretaría de Energía (Sener). Un día después Fitch cambió la perspectiva de Pemex a negativa desde estable debido a “la incertidumbre asociada a los planes energéticos del próximo gobierno”. La decisión fue calificada por la próxima titular de Sener, Rocío Nahle, como absurda. Te puede interesar: La calificadora Fitch anunció el cambio de perspectiva de neutral a negativa para Pemex. erc





