Los aumentos de los aranceles que el gobierno federal pretende aplicar a los productos importados, a partir del próximo año, si bien tendrán un beneficio recaudatorio y un estímulo para proteger a las empresas nacionales, deberán aplicarse de manera temporal, ya que pueden provocar distorsiones en la economía mexicana.
Así lo advirtió el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), al referir que los aranceles finalmente serán “pagados por los consumidores nacionales y representan, bajo ciertas condiciones, una transferencia de recursos al gobierno y a los productores”.
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La aplicación de los “aranceles debe ser temporal y calibrase de forma que su efecto en los precios no sea elevado, ni desincentive la inversión interna y externa”, agregó el organismo, en el reporte “Aranceles, reforma y recaudación”.
Como se ha informado, el gobierno federal presentó —a principios de septiembre pasado—, las iniciativas de reforma a la Ley Aduanera y a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, proyectos que complementan al “paquete económico” de 2026, que aportarán mayores ingresos públicos al gobierno federal por la vía de una mayor fiscalización al comercio exterior.
Las reformas a la Ley Aduanera ya se aprobaron, pero sigue pendiente en el Congreso de la Unión la reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, justamente la que actualizará las tasas de impuesto a las importaciones.
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En su proyecto, el gobierno federal pretende establecer aranceles con tasas de entre 10% y 50% sobre 1,371 mercancías procedentes de países con los que México no tiene firmados tratados comerciales, tales como China y Vietnam.
Con las reformas a las dos leyes mencionadas, la recaudación de impuestos por la vía de las importaciones puede aumentar de 151,789.7 millones de pesos (mdp) a 254,756.8 mdp en 2026, lo que implicará un aumento real de 60.15%.
De esta manera, los impuestos a las importaciones verán crecer su contribución a los ingresos tributarios de 2.9% en 2025 a 4.4% en 2026.
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En general, se advierte que la tasa de los aranceles a las importaciones de mercancías fabricadas en países con los que México no tiene tratados comerciales pasará de un promedio de 10% a 35%.
Las mercancías que pueden ser gravadas son muy diversas: abarcarán desde autos y autopartes, textiles, prendas de vestir, productos siderúrgicos, aparatos electrodomésticos y hasta papel, cartón, y vidrio.
El CIEP destacó que, en los artículos transitorios, el proyecto de reforma establece que el aumento de los aranceles estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2026.
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El objetivo de los aranceles consiste en promover la sustitución de importaciones, establecer condiciones de equidad para los productores nacionales frente a los extranjeros, así como “equilibrar el comercio exterior” y generar la atracción de inversiones productivas.
Sin embargo, el CIEP consideró que los impuestos a las importaciones pueden tener efectos adversos, ya que aumentarán los precios de las mercancías extranjeras para los consumidores, además de que los mismos productores establecidos en el país pueden enfrenar un efecto adverso, ya que aumentarán sus costos de producción por la vía del encarecimiento de sus insumos o bienes intermedios.
En este sentido, para que el aumento de los aranceles aporte los mejores resultados para el país, el CIEP sugiere al gobierno federal poner atención a los siguientes aspectos.
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1 Encarecimiento de las exportaciones: el proteccionismo eventualmente terminará por afectar al propio sector protegido, por el componente importado e incluso otros sectores pueden reclamar un trato similar.
2 Reducción de la competencia: es posible que el sector protegido retrase su avance tecnológico y competitividad y que demande en el futuro mayor protección.
3 Reacción en cadena: las medidas proteccionistas pueden ocasionar represalias de los países cuyas importaciones hayan sido afectadas por los aranceles.
GC





