Derivado de la puesta en vigor de la reforma que eliminó la figura de la subcontratación de personal, alrededor de tres millones de trabajadores de la economía formal fueron reconocidos como empleados por sus patrones reales, con lo que regularizaron la relación laboral.

Zoé Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), comentó que ese universo de trabajadores que prestaban sus servicios por medio de empresas de tercerización, o de “outsourcing”, implicó para la institución un daño económico de aproximadamente 300,000 millones de pesos (mdp), cantidad correspondiente a las cuotas obrero-patronales que no se pagaron adecuadamente.

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“El cálculo del impacto económico que tuvo durante casi más de 20 años el outsourcing solo al IMSS se calcula en 300,000 mdp. Cerca de 24% de esos trabajadores han incrementado su salario. Es decir, les pagaban menos porque les integraban quizás en efectivo o con otras cosas que no integran al salario y que impactan en la densidad de la cotización”, comentó el funcionario.

El concepto de cotización se refiere al salario que tiene registrado el IMSS de los trabajadores que están inscritos en la institución, a partir del cual se calculan entre otros aspectos las cuotas obrero-patronales, además de las pensiones por enfermedad, discapacidad o por jubilación. De ahí la importancia de declarar el salario real que percibe el trabajador.

Entrevistado en los trabajos de la Reunión Anual de Industriales (RAI), que se realiza en León, Guanajuato, Zoé Robledo destacó que las mujeres han sido un segmento de trabajadores que ha mejorado notablemente su situación, al pasar de la subcontratación a la contratación directa con las empresas, lo que ha tenido como resultado un mejor salario.

Si bien la reforma sobre la subcontratación de personal eliminó esta figura de la legislación mexicana, permitió la creación de otra denominada “prestación de servicios u obras especializadas”, que se refiere a las empresas que ofrecen servicios externos a otras compañías, pero en casos muy específicos –limpieza, soporte técnico, mantenimiento de maquinaria, contabilidad, entre otros— y sin que esto implique la transferencia de personal.

Para llevar un control de estas empresas se creó un registro, denominado Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas (Repse), en el cual tendrán que darse de alta estas unidades productivas para obtener la autorización de operar.

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El funcionario reconoció que varias empresas están dadas de alta en el Repse y que han demostrado tener todas las condiciones legales para funcionar como prestadoras de servicios externos.

“Quienes han demostrado en el Repse que se trata realmente de empresas que prestan servicios y que no son de subcontratación están pudiendo operar. Entonces, ellos no van a tener problema, este registro del Repse ha sido un gran mecanismo para dividir el outsourcing abusivo e irregular del outsourcing que es necesario”, comentó Robledo Aburto.

(Con información de Milenio diario)

GC