S&P Global Ratings confirmó la calificación de la deuda soberana de México a largo plazo en moneda extranjera en ‘BBB’, dos niveles por encima del umbral mínimo de grado de inversión, y mantuvo en ‘BBB+’ la nota en moneda local.

La perspectiva se mantiene estable, mientras que las calificaciones de corto plazo permanecieron en ‘A-2’. La evaluación de transferencia y convertibilidad (T&C) se ratificó en ‘A’.

En su comunicado, la agencia señaló que la decisión se basa en la expectativa de que las finanzas públicas, particularmente la deuda soberana, logren estabilizarse este año pese al bajo crecimiento económico. Además, destacó que los años de política monetaria prudente y el fortalecimiento de los mercados de capitales internos han ampliado la flexibilidad monetaria del país.

“Las calificaciones de México reflejan el marco institucional del país, que ha traído estabilidad política y cambios regulares de gobierno durante más de dos décadas, así como políticas fiscales y monetarias cautelosas, respaldadas por un régimen de tipo de cambio flotante.

Muchos años de política monetaria prudente y el crecimiento de los mercados de capitales internos han fortalecido la flexibilidad monetaria del país. Estos factores son clave para la solvencia soberana y han mantenido la confianza de los inversionistas y el acceso a los mercados de capital globales”, explicó la calificadora.

S&P resaltó la independencia y credibilidad del Banco de México en la conducción de su política monetaria orientada al control de la inflación, así como la sólida posición externa del país. Sin embargo, advirtió que, pese a la estabilidad macroeconómica, persisten debilidades como la baja tasa de crecimiento del PIB per cápita.

La agencia anticipó que entre 2026 y 2028, el crecimiento per cápita de México seguirá rezagado frente al de naciones con un nivel de desarrollo económico similar. Además, consideró limitados los pasivos contingentes, aunque prevé un apoyo extraordinario del gobierno a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en caso de ser necesario.

El análisis también incorpora la incertidumbre derivada de riesgos en el comercio exterior y de la posibilidad de mayores pasivos contingentes.

En este contexto, S&P espera que el gobierno de Claudia Sheinbaum gestione de manera pragmática las tensiones comerciales y migratorias con Estados Unidos para salvaguardar la estabilidad económica.

La calificadora destacó que la mandataria mexicana ha mostrado disposición a colaborar con el sector privado para incentivar la inversión.

Mencionó el Plan México, orientado a fomentar la inversión, el empleo, la energía y la autosuficiencia alimentaria, aunque prevé que no tendrá un impacto significativo en el desempeño económico en los próximos 12 meses.

S&P Global Ratings anticipa que la economía mexicana crecerá menos de 1% en 2025 y 1.4% en 2026, con una recuperación posterior por la reducción de tasas de interés y la relocalización de inversiones. Aunque el desempleo se mantiene bajo (2.7%), la inversión se ha debilitado tras la conclusión de grandes proyectos públicos y la menor actividad del sector privado.

La agencia advirtió que un bajo crecimiento sostenido o el incremento de los pasivos contingentes de Pemex y CFE podrían deteriorar las finanzas públicas y aumentar la deuda del gobierno.

No obstante, señaló que las calificaciones podrían mejorar en los próximos dos años si se fortalece la inversión extranjera, se impulsa el crecimiento económico per cápita y se amplía la base fiscal no petrolera.

En contraste, alertó que un mayor deterioro de las finanzas públicas, apoyos extraordinarios a empresas estatales o tensiones con Estados Unidos podrían derivar en una rebaja de la nota crediticia.

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