Tal como se esperaba, el Banco de México (Banxico) aumentó, de manera unánime, su tasa de interés en 75 puntos base, con el objetivo de frenar las persistentes presiones inflacionarias.
Con ello, la tasa de referencia del instituto central llegó a 8.5 por ciento, el mayor nivel en registro.
“El balance de riesgos respecto a la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico continúa con un considerable sesgo al alza”, señaló.
La inflación anual se ubicó en 8.15 por ciento en julio, el mayor nivel desde 2020. Analistas de Monex estiman que tocará su pico en agosto para empezar a descender paulatinamente.
“Las presiones inflacionarias acumuladas derivadas de la pandemia y del conflicto bélico continúan afectando a las inflaciones general y subyacente, que en julio registraron tasas anuales de 8.15 y 7.65 por ciento, respectivamente, manteniéndose en niveles no observados en dos décadas”, señaló.
En su anuncio de política monetaria, Banxico expuso que las expectativas correspondientes para 2022 volvieron a incrementarse, al tiempo que las de 2023 y de mediano plazo aumentaron en menor medida.
Las de largo plazo para la inflación general se mantuvieron estables, aunque en niveles superiores a la meta, mientras que las de la subyacente tuvieron un incremento en el margen.

“Ante presiones inflacionarias mayores a las anticipadas, los pronósticos para la inflación general y la subyacente se revisaron al alza hasta el tercer trimestre de 2023, aunque se sigue previendo que la convergencia a la meta de 3% se alcance en el primer trimestre de 2024”, expuso.
Banxico mantiene su expectativa de que el pico inflacionario se tocará en el tercer trimestre del año, periodo en que anticipa una tasa promedio de 8.5 por ciento.
El instituto central señaló que los riesgos al alza son: persistencia de la inflación subyacente en niveles elevados; presiones inflacionarias externas derivadas de la pandemia; que continúen las presiones en los precios agropecuarios y energéticos por el conflicto geopolítico; depreciación cambiaria; y presiones de costos.
La Junta de Gobierno evaluó la magnitud y diversidad de los choques que han afectado a la inflación y sus determinantes, así como la evolución de las expectativas de mediano y largo plazos y el proceso de formación de precios.
Consideró también los mayores retos para la conducción de la política monetaria ante el apretamiento de las condiciones financieras globales, el entorno de acentuada incertidumbre, las presiones inflacionarias acumuladas de la pandemia y del conflicto geopolítico, y la posibilidad de mayores afectaciones a la inflación.FP





