Las expectativas para la economía mexicana se mantienen en terreno de debilitamiento en tanto no se consolide un entorno de negocios que permita enfrentar problemas como la inseguridad, el débil estado de derecho y factores de política exterior, señaló el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial acentuó que, aunque las autoridades mantienen una perspectiva optimista en los Pre-Criterios 2027, este año inició con los principales motores del crecimiento sin dinamismo.

De acuerdo con el documento que Hacienda entregó hace unos días al Congreso de la Unión, la economía mexicana retomaría impulso apoyada en el consumo, el empleo y la inversión pública y privada en sectores estratégicos.

No obstante, el CEESP advirtió que estos indicadores muestran pocas señales de mejora en el corto y mediano plazos.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) proyectan que en enero la inversión fija bruta cayó 1.1% respecto al mes previo, tras tres meses consecutivos de avance. En términos anuales, registró una disminución de 2.2%, con lo que acumuló diecisiete meses consecutivos a la baja.

Por componentes, la inversión en maquinaria y equipo retrocedió 1.1% mensual y 8.0% anual, acumulando catorce meses con variaciones negativas. En tanto, la inversión en construcción disminuyó 0.8% mensual, aunque mostró un incremento anual de 3.8%.

Por tipo de comprador, la caída de la inversión total estuvo asociada a una reducción mensual de 1.8% en la inversión privada, que en su comparación anual volvió a terreno negativo con una contracción de 3.1%, luego de haber mostrado un avance marginal el mes previo.

En contraste, el índice de inversión pública reportó un incremento de 2.8% mensual y de 3.5% anual, su primer resultado positivo tras doce meses consecutivos de caídas anuales. Sin embargo, el gasto público en inversión física —que refleja el desembolso en infraestructura— registró una disminución anual de 30.3% en enero y una caída acumulada de 44.9% en el primer bimestre del año.

En este contexto, el CEESP advirtió que el entorno de elevada incertidumbre, asociado a preocupaciones por inseguridad, debilidad institucional y factores externos, dificulta la generación de incentivos para acelerar la inversión.

Por el lado del consumo privado, otro de los motores de la economía, tampoco se observa una recuperación sostenida. Durante enero, este indicador disminuyó 1.6%, cifra superior a la estimación oportuna del INEGI, que anticipaba una baja de 0.6%.

El retroceso mensual respondió a una caída de 0.7% en el consumo de bienes y servicios nacionales, así como a una disminución de 6.8% en el consumo de bienes importados. En su comparación anual, el consumo privado creció 2.7%, por debajo del aumento de 5.4% registrado un mes antes.

El CEESP señaló que, si bien el consumo se ha apoyado en el crecimiento de los salarios reales y en los programas sociales, su comportamiento también refleja condiciones del mercado laboral, donde la ocupación informal ha aumentado y el empleo formal se ha desacelerado. Además, más del 50% de la población ocupada percibe hasta un salario mínimo, frente al 20% registrado al cierre de 2018.

En este entorno, el organismo reiteró que mientras no se consoliden condiciones que favorezcan la inversión, las perspectivas económicas seguirán mostrando debilidad, sin señales de cambio en el corto plazo.

er