Finalmente se oficializaron las intenciones de José Antonio Meade, ahora exsecretario de Hacienda, de competir por la Presidencia en 2018. Este lunes el presidente Enrique Peña Nieto aceptó la renuncia del dos veces secretario de Hacienda, sin que diera más detalles de sus futuros planes. Sin embargo, más tarde, el mismo Meade dio a conocer que se registrará como precandidato a la Presidencia por el PRI para 2018. ¿Qué rumbo tendría la economía si él gana? De acuerdo con Banco Base, debido a su formación y carrera en la academia y como político, de ser Presidente, sus políticas públicas probablemente tendrían una orientación de mercado, priorizando mantener fundamentales macroeconómicos sólidos y la continuidad de las reformas hasta ahora impulsadas de manera parcial. Señala que también sería un proponente del libre comercio y buscaría mantener una relación de estabilidad con el principal socio comercial de México.
“Dado su perfil académico y su reputación, es probable que también aborde de manera más directa los retos que enfrenta el país señalados recientemente por el Fondo Monetario Internacional, en particular las fallas al estado de derecho, la corrupción, las ineficiencias del gasto público y la desigualdad económica entre sectores de la población y entre regiones del país”, señaló.
Desde mediados de 2017 fue uno de los candidatos a la Presidencia más sonados en el medio político para abanderar el Partido Revolucionario Institucional. Sus posibilidades de convertirse en el candidato del PRI incrementaron en agosto 2017, cuando el partido aprobó permitir la postulación de ciudadanos simpatizantes para contender por la Presidencia de la República y eliminó el requisito de 10 años de militancia en el partido para todos aquellos miembros que tuvieran aspiraciones presidenciales, agregó la institución financiera. FP