La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) prevé que los recortes en la tasa de interés continúen en las próximas reuniones de política monetaria, de acuerdo con la Minuta publicada sobre la decisión tomada el pasado 7 de agosto. En esa fecha, por mayoría, se recortó la tasa de referencia en 25 puntos base, para ubicarla en 7.75 por ciento.

El ajuste fue respaldado por la evolución de la inflación, la debilidad de la actividad económica, la fortaleza del peso y el nivel restrictivo de la política monetaria.

Según la mayoría de los integrantes, los recortes aplicados hasta ahora han sido “eficientes”, ya que la tasa aún no es plenamente congruente con el panorama inflacionario. Incluso advirtieron que, pese al repunte de la economía en el segundo trimestre, podría registrarse un debilitamiento en los próximos meses, lo que daría margen para nuevas reducciones.

En el documento se enfatiza que hacia adelante Banxico “valorará recortes adicionales a la tasa de referencia”, siempre y cuando estos mantengan la congruencia con la trayectoria requerida para que la inflación converja de manera ordenada y sostenida hacia la meta de 3 por ciento.

Dentro de las intervenciones, un miembro subrayó que la Junta de Gobierno permanece atenta a los riesgos que podrían modificar el panorama inflacionario.

Consideró conveniente anticipar que se evaluarán más recortes bajo un enfoque gradual, lo que permitiría dar continuidad al ciclo de ajustes, siempre con la mira puesta en que los precios relativos evolucionen de manera ordenada y sin generar efectos de segundo orden.

Otro integrante coincidió en que las decisiones han sido eficientes para adecuar la postura monetaria, al tiempo que destacó que los choques de oferta empiezan a disiparse y que el horizonte de convergencia de la inflación no ha cambiado.

Señaló que, salvo un par de meses, la inflación anual ha permanecido dentro del rango de variabilidad desde enero, lo que ubica el panorama en una etapa distinta. Sin embargo, advirtió que la postura debe ajustarse con mayor gradualidad que en la primera mitad del año, dado que la tasa ya se encuentra cercana al intervalo de neutralidad.

Un miembro pidió mantener la vigilancia sobre la inflación de mercancías y servicios para confirmar que la tendencia subyacente retome su descenso.

Recordó que el diferencial de tasas con la Reserva Federal se encuentra cerca de mínimos no vistos desde 2008 y consideró que, aunque ese nivel no es necesariamente un piso, conviene evaluar con cuidado cualquier ajuste, dado que influye directamente en la cotización del peso.

Asimismo, insistió en que la siguiente decisión no está predefinida y dependerá de las condiciones macroeconómicas.

Otro integrante alertó que el balance de riesgos para la inflación sigue inclinado al alza y que las expectativas se han deteriorado, lo que podría retrasar la convergencia proyectada para el tercer trimestre de 2026.

Bajo esa perspectiva, afirmó que no existe espacio inmediato para nuevos recortes y defendió mantener una postura restrictiva.

Aseguró que la tasa objetivo debe ubicarse suficientemente lejos del rango de neutralidad para evitar que, ante un repunte inflacionario, las tasas reales migren de manera pasiva hacia dicho nivel.

Finamente, advirtió que la resiliencia de la economía estadounidense y la incertidumbre en torno a los aranceles podrían limitar la posibilidad de una relajación más agresiva por parte de la Reserva Federal, reduciendo con ello el margen de maniobra para Banxico.

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