La industria manufacturera operó en enero pasado a 81.9% de su capacidad instalada, el dato más alto desde octubre de 2018, cuando el sector utilizó 82.2% de sus capacidades físicas, reflejo del proceso de recuperación económica del país.

Sin embargo, estos niveles de ocupación también indican que las empresas manufactureras se acercan a sus límites de operación, en un contexto en el que la inversión productiva se ha estancado, lo cual habla de un escaso margen de maniobra para ampliar sus capacidades de producción, según un reporte publicado este sábado por el diario El Universal.

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Con motivo de la pandemia del Covid-19 y de las medidas de prevención para frenar su expansión en el país, la industria manufacturera redujo su actividad de tal forma que, entre los meses de abril y mayo de 2020, las empresas funcionaron en niveles apenas superiores a 40% de su capacidad de planta, los resultados más bajos que ha registrado el sector.

A partir de ahí, las empresas manufactureras comenzaron a retomar su ritmo de actividad, sobre todo conforme repuntaron los pedidos de mercancías en los mercados internacionales, especialmente de Estados Unidos.

Sin embargo, ahora las empresas han comenzado a dar señales de saturación. En diciembre de 2021, las empresas manufactureras trabajaron a 80.8% de su capacidad de planta, informó en su momento el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El hecho de que las fábricas del país estén cerca de la saturación también es un indicador de la falta de confianza del sector privado para invertir y ampliar su capital fijo, para a su vez aumentar su producción, agrega el reporte que cita al economista Ernesto O’Farril, presidente de Grupo Bursamétrica.

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El experto se refirió a la existencia de una “crisis de confianza”, ante las políticas públicas del gobierno federal en materia económica que desalientan a la inversión, la falta de respeto al estado de derecho y la formulación de nuevas leyes que fortalecen más al sector público como actor económico que al sector privado.

Entre esas disposiciones se encuentran la suspensión o cancelación de permisos para la importación de combustibles, el decreto que legaliza los autos usados de procedencia extranjera y la iniciativa de reforma constitucional en materia eléctrica.

La falta de confianza para invertir ocurre en un momento delicado para la economía, que trata de volver a sus niveles prenpandemia, ya que al no poder aumentar su producción, las fábricas perderán oportunidades de ventas internas y externas y por tanto se limitará su contribución al potencial crecimiento de la economía. (Con información del diario El Universal)

GC