México ha logrado avances importantes para alcanzar la equidad laboral entre hombres y mujeres. Sin embargo, la brecha de género continúa siendo bastante amplia.
La brecha dentro de la tasa de participación económica de hombres y mujeres bajó 8.1 puntos porcentuales entre 2008 y 2018, de acuerdo con el informe Pobreza y Género 2008-2018 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
A pesar de esta reducción de la brecha, la tasa de participación de las mujeres a nivel nacional fue de 52% en 2018, mientras que la de los hombres fue de 83%; una diferencia de 31 puntos porcentuales.
El camino que falta por recorrer para alcanzar la equidad laboral se nota en otros datos. Según el mismo informe, el promedio nacional de trabajo doméstico o cuidados no remunerados para las mujeres fue de 27.8 horas semanales, mientras que el de los hombres fue de sólo 15.2 horas semanales.
El aumento en el número de mujeres que forman parte de la población no económicamente activa y que reportaron quehaceres domésticos como ocupación subió considerablemente mayor que el número de hombres que reportaron la misma actividad en el cuarto trimestre de 2020.
Para las mujeres, el alza fue de 1.3 millones; para los hombres, la cifra subió medio millón, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Durante la pandemia, se registró una disminución tremenda en la Población Económicamente Activa (PEA) general. Sin embargo, el golpe fue más severo para las mujeres. Para el tercer trimestre de 2020, la PEA femenina registró una caída anual de 9.7%; para los hombres, el descenso fue de 4.0%.
Aunque hubo una recuperación en la PEA tanto femenina como masculina al cierre del año, la recuperación fue menor para las mujeres.
Son muchos los países en los que es evidente una brecha entre hombres y mujeres dentro de varios aspectos sociales y económicos. México no es la excepción, y se encuentra entre los casos más graves en algunos aspectos, como la inclusión laboral y la seguridad.
Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, declaró el lunes en conferencia de prensa que el país todavía tiene una “deuda histórica” con las mujeres.
“Tenemos una deuda con las mujeres, con todas las mujeres; con las que no reciben un pago justo por su trabajo, con las mujeres migrantes, con las mujeres que trabajan dobles jornadas, con las niñas que se convierten en madres o esposas, con las mujeres trans, con las mujeres indígenas y afromexicanas, con las sexoservidoras, con las mujeres políticas, con las mujeres científicas. En fin, ahí está todavía una deuda”, declaró la funcionaria.
Uno de los principales obstáculos para la inclusión laboral es la falta de un sistema nacional de cuidados que funcione adecuadamente, según un análisis realizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Banco Mundial y otros órganos internacionales.
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