El subgobernador del Banco de México (Banxico), Javier Guzmán Calafell, estima que para 2018 se espera un ‘fuerte’ descenso de la inflación, con lo cual cerraría el año dentro del objetivo del instituto central, entre 2 y 4 por ciento. Hace unos días, Agustín Carstens señaló que en enero próximo la inflación ya debería estar por debajo de 4%, para converger a 3% hacia el cierre del año. En un seminario sobre volatilidad financiera e intervención en el mercado cambiario, en Cusco, Perú, dijo que las expectativas de inflación para el cierre de 2017 en México han aumentado de manera considerable. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó esta semana que la inflación anual en la primera quincena de julio bajó a 6.28% (de 6.33% en junio); sin embargo, la cifra quedó por arriba de la estimación de los analistas. En su ponencia “Nuevos retos para los bancos centrales de Latinoamérica”, el Subgobernador de Banxico afirmó que no existe evidencia de efectos de segundo orden derivados de los choques que han afectado la evolución de los precios. Guzmán Calafell apuntó que si bien se proyecta una desaceleración de la actividad económica en 2017, se espera que ésta sea gradual y se encuentre fuertemente influenciada por acontecimientos externos. Además, el aumento de las tasas de interés de corto plazo en México ha desincentivado el uso del peso para la cobertura de riesgos en otras economías emergentes; no obstante, los riesgos inflacionarios persisten. Refirió que las expectativas de inflación para el largo plazo basadas en encuestas han permanecido relativamente estables, aunque se encuentran por arriba del objetivo, de acuerdo con su ponencia divulgada por el Banxico en su página en Internet. Asimismo, estimó, es probable que persista un entorno de gran incertidumbre ante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), otras potenciales acciones por parte del gobierno de Estados Unidos, la normalización de la política monetaria en ese país y el proceso electoral de 2018 en México. “Por tanto, la posibilidad de presiones adicionales sobre el peso derivadas de estos y otros factores no ha desaparecido. Además, el riesgo de efectos de segundo orden generados por los choques de oferta recientes, si bien aún contenidos, no se ha disipado”, acotó. (Con información de Notimex)