La revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para 2026, pone en riesgo la estabilidad del acuerdo y la integración comercial entre el país y su vecino del norte, advirtió LLYC.
En el análisis titulado “Trump II: Impacto y reconfiguración de las Relaciones con América Latina”, Claudia Ávila Connelly, experta en nearshoring, acentuó que la revisión pone en riesgo la continuidad del pacto trilateral, con el presidente de EU, Donald Trump, presionando para renegociar términos más favorables para su país.
Lo anterior, en temas de gran relevancia como la redistribución de las reglas de origen en la industria automotriz y en materia energética.
Hay que recordar que EU ha iniciado disputas en el sector energético en respuesta a las políticas mexicanas en hidrocarburos. Se han llevado a más de 12 paneles de resolución desde 2021, lo que “ha complicado la estabilidad del acuerdo”.
“Este contexto demanda un análisis estratégico que evalúe los riesgos de una salida unilateral estadounidense y cómo México puede preparar su posición frente a posibles exigencias”, expuso Ávila.
En el análisis, la especialista resaltó que dicha valoración es esencial, pues la relación comercial entre México y EU “es profundamente interdependiente”.
En ese sentido, resaltó que México es el principal socio de Estados Unidos, con más de mil millones de dólares en comercio diario y una integración clave en manufactura, agricultura y sectores estratégicos.
Sólo en 2024, el comercio total entre ambos países alcanzó los 776,046 millones de dólares. El país exportó bienes por 466,625 millones de dólares a EU, representando 82% de sus exportaciones totales.
En tanto, las exportaciones de Estados Unidos hacia México ascendieron a 309,421 millones de dólares, equivalentes al 16% de sus exportaciones globales, con productos como aceites de petróleo o minerales bituminosos, partes y accesorios de vehículos automotores, así como circuitos integrados y macroestructuras electrónicas.
“Aunque sus exportaciones a México son menores en comparación a las que hace nuestro país a EU, sí reflejan la interdependencia de la relación bilateral comercial más dinámica del mundo”, acentuó Ávila.
En términos de importación, México se consolidó por segundo año consecutivo como el principal proveedor de bienes para Estados Unidos, liderando sus importaciones en 2023 y 2024. En 2023, sus importaciones de bienes representaron 15.4% del total, mientras que en 2024 este porcentaje aumentó a 15.9%, reflejando la creciente importancia de México en las cadenas de suministro estadounidenses.
Bajo este contexto, la experta advirtió que imponer aranceles de manera unilateral, no sólo violaría el T-MEC, sino que también encarecería costos para fabricantes y consumidores e impulsaría a su vez la inflación en EU.
Igualmente, gracias a que México es un nodo logístico crítico, se facilita el flujo de insumos esenciales para la industria estadounidense, y estos son “difícilmente sustituibles por importaciones asiáticas sin que se generen disrupciones y pérdida de competitividad”.
“Su implementación elevaría costos para las empresas estadounidenses, generando disrupciones en industrias clave como la automotriz, farmacéutica, tecnológica y alimentaria. Además, sectores como agricultura, bebidas alcohólicas y electrodomésticos sufrirían impactos significativos, ya que la sustitución de proveedores mexicanos por asiáticos requeriría altos costos y largos plazos.
“En un contexto de rivalidad global, EU no puede permitirse debilitar su integración con México sin incrementar su vulnerabilidad frente a China”, dijo Ávila, quien resaltó que nuestro país tiene “sólidas herramientas de negociación”.
No obstante, inversionistas y actores del comercio internacional deben “seguir de cerca estos desarrollos y prepararse ante posibles escenarios de ajuste en la relación comercial México-EU”.
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