La economía mexicana entró en una fase de debilitamiento más profundo, marcada por retrocesos en la industria y un estancamiento económico en octubre, lo que amenaza incluso el ya modesto pronóstico de crecimiento de 0.5% para este año, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

El organismo del Consejo Coordinador Empresarial subrayó que un avance de apenas 0.5% resulta insuficiente para generar los empleos formales que demandan los hogares.

La advertencia se dio luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmara que el Producto Interno Bruto (PIB) registró una contracción económica trimestral de 0.29% entre julio y septiembre, un retroceso respecto al incremento de 0.4% del segundo trimestre, de acuerdo con cifras desestacionalizadas.

El tropiezo estuvo fuertemente asociado al deterioro de las actividades secundarias, que agrupan a industria, manufactura, construcción, minería y generación de electricidad. Este componente cayó 1.5% trimestral, tras haber avanzado apenas 0.2% en el periodo previo, un reflejo claro de la fragilidad industrial.

En contraste, el sector agropecuario repuntó con fuerza: las actividades primarias crecieron 3.5% en el trimestre, revirtiendo el débil aumento de 0.5% observado tres meses antes.

Las actividades terciarias, que incluyen al comercio y los servicios, también perdieron impulso al moderar su avance a 0.2%, por debajo del 0.6% reportado entre abril y junio.

A tasa anual, el PIB mostró una ligera caída de 0.19%, menor al descenso preliminar de 0.30% debido a la revisión de la serie histórica. Con ello, entre enero y septiembre la economía acumula un crecimiento de 0.41%, su menor avance desde 2020.

Dentro de los sectores, las actividades primarias mantienen un crecimiento acumulado de 2.91%. En contraste, las actividades secundarias profundizan su deterioro con una contracción de 1.53%, su segundo año consecutivo a la baja.

En particular, las actividades secundarias reportaron una disminución anual de 2.7%, la más pronunciada desde 2020. Por su parte, las actividades terciarias acumulan un avance de 1.22%, muy por debajo del 2.24% observado un año antes.

El CEESP advirtió que la actividad comercial exterior ya comienza a impactar negativamente al sector productivo, en un contexto marcado por la política arancelaria de Estados Unidos y una competencia creciente de Asia.

El impacto ha sido importante”, acentuó el organismo, el cual retomó que las expectativas del Inegi anticipan qué el debilitamiento de la actividad económica se mantuvo al inicio del último trimestre del año, toda vez que en octubre el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) muestra un nulo avance tanto en su comparación mensual como anual, lo que anticipa un cierre del año con bajo crecimiento

El comportamiento del IOAE durante octubre refleja un modesto avance mensual de 0.1% en las actividades secundarias, lo que en términos anuales representa una caída de 2.1%, con lo que acumula ocho meses consecutivos con variaciones anuales negativas.

Su evolución no anticipa una mejora importante en el corto plazo”, señaló el CEESP. En el caso de las actividades terciarias, se estima que iniciaron el último trimestre con una disminución mensual de 0.2%. Aun así, crecieron 0.9% anual, aunque insuficiente para elevar el ritmo de crecimiento del conjunto de la economía mexicana.

Los resultados son débiles para lograr un ritmo de crecimiento suficiente y sostenido”, advirtió el organismo.

Finalmente, acentuó que, considerando los resultados acumulados, la economía apenas avanza 0.4% entre enero y septiembre.

“Incluso para cerrar el año en línea con el pronóstico de los especialistas del sector privado para todo el año (0.5%), se requiere que el PIB crezca 0.3%, lo que parece complicado cuando en octubre, primer mes del último trimestre, la actividad económica inició con un comportamiento negativo”, concluyó el CEESP.

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