Si el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador decide retirar el estímulo a la gasolina, este energético podría subir hasta en 10%, acelerando la inflación y provocando que el Banco de México (Banxico) ajuste al alza la tasa de referencia, advirtió Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base.
“El estímulo a la gasolina termina en diciembre de este año, los miembros de la siguiente administración han dicho que sí podrían renovarlo, pero finalmente son ellos los que tienen ya la última palabra. De no renovar este estímulo sería como dar un nuevo gasolinazo porque sería incrementar el precio de las gasolinas alrededor de 10%, esto afectaría gravemente la inflación y con esto obviamente el Banco de México tendría que seguir subiendo su tasa de interés en 2019 en lugar de recortar”, dijo Siller en conferencia con medios de comunicación.
La economista en jefe del banco regiomontano recordó que los estímulos fiscales fueron aplicados por decreto presidencial, según lo establecido en el Diario Oficial de la Federación (DOF) para los ejercicios fiscales de 2017 y 2018 a todos los contribuyentes que importen y enajenen gasolinas, diésel y combustibles no fósiles.
“Actualmente, el estímulo provoca que el precio de la gasolina registre aumentos menos agresivos, aunque esto también significa una menor recaudación del IEPS, es decir, menores ingresos para el Gobierno Federal”, acotó.
La estratega dijo que considerando el IEPS a la gasolina de alto y bajo octanaje así como al diésel durante los últimos 12 meses (septiembre 2017 – agosto 2018), así como el estímulo fiscal (variable durante el periodo) y las ventas de gasolina y diésel, se estima que el estímulo fiscal ha costado al gobierno en el último año cerca de 133,080 millones de pesos. “Lo anterior representa un 2.52% del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2018 y 0.58% del Producto Interno Bruto (PIB)”, señaló. ct