Moody´s advirtió este martes que, la poca respuesta del gobierno mexicano para mitigar los efectos económicos derivados del nuevo coronavirus, el Covid-19, presionará la calidad crediticia del soberano.
“En 2020, el brote de coronavirus conducirá a una profunda recesión, impulsada por una demanda externa e interna suprimida. “La respuesta de política del gobierno hasta ahora ha brindado poco apoyo para mitigar el impacto negativo en la economía, lo que en sí mismo dará como resultado una menor recaudación de ingresos fiscales para el gobierno, lo que afectará los resultados fiscales. “Si bien no es nuestro caso base, la probabilidad de un escenario a la baja en el que la contracción económica sea más severa y dure más, es mayor para México que para otros soberanos latinoamericanos, dado que la mayoría de los otros reaccionaron de manera más oportuna y específica para abordar el problema”, expuso la calificadora en un análisis.
Alertó que, además, en el mediano plazo, el soberano enfrentará perspectivas de crecimiento económico moderadas y presión para brindar un apoyo sustancial y recurrente a Petróleos Mexicanos (Pemex). En ese sentido, abundó que esperan un menor crecimiento a mediano plazo como resultado de la incertidumbre en el clima de negocios, que continuará impactando la inversión. A esto se suma la “implementación desigual de las reformas estructurales, con una reversión de facto de la reforma del sector energético de la administración anterior, que también está limitando las perspectivas de crecimiento”. Incluso, dijo, al eliminar la contracción del PIB inducida por el coronavirus de este año, el crecimiento a mediano plazo seguirá deprimido, con un promedio de 2% en 2021-2023.
“Mientras tanto, el apoyo recurrente a la empresa petrolera estatal con pérdidas afectará las finanzas del gobierno”, destacó Moody´s.
Agregó que, brindar apoyo de liquidez a Pemex en 2020-22 para que la compañía pueda cumplir con sus obligaciones de deuda y cubrir su flujo de efectivo libre negativo “le costará al soberano hasta un 2% del PIB anualmente”.
“Si el soberano decide proporcionar apoyo adicional para aumentar también el gasto de capital de la empresa (y mejorar así las perspectivas a medio plazo de la empresa), el costo aumentará hasta un 3% del PIB cada año”, fijó.
Finalmente, la agencia recordó que cuando elevaron la calificación soberana de México a A3 desde Baa1, en 2014, esperaban la implementación de reformas estructurales para aumentar el crecimiento potencial de México al norte del 3%. “Pero la implementación ha sido desigual en el mejor de los casos, con reformas que no han tenido el impacto esperado en la productividad total de los factores”.
“En junio de 2019, cuando asignamos una perspectiva negativa a la calificación soberana, ya esperábamos que el crecimiento a mediano plazo fuera inferior a la tendencia histórica de México, pero esperábamos que se mantuviera entre 2.0% y 2.5%. “Las decisiones de política económica de la nueva administración han alterado fundamentalmente el sentimiento empresarial y han impactado negativamente la inversión privada en los años venideros, reduciendo aún más las perspectivas de crecimiento a mediano plazo de México”, concluyó Moody´s.
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