BBVA México afirmó este jueves que respalda el plan de inversión en infraestructura presentado el martes por la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que tiene el potencial de detonar el crecimiento económico, aunque advirtió que su viabilidad dependerá de transparencia técnica, reglas claras y certidumbre legal que permitan llevarlo a la práctica y fortalecer la confianza de los inversionistas.

En conferencia de prensa con motivo de la presentación de sus resultados financieros de 2025, el director general de la institución, Eduardo Osuna, subrayó que antes de definir cualquier participación será indispensable conocer a fondo el diseño del plan.

Tenemos que conocer los detalles del plan, en particular la estructura de los contratos mixtos. Pero si se ejecuta el espíritu de ese plan creemos que sería transformador en términos de crecimiento”, señaló.

Por lo pronto, indicó el anuncio del plan envía una señal correcta en un momento crítico para la economía mexicana, al reconocer que sin inversión sostenida no es posible romper la inercia de bajo crecimiento.

No obstante, enfatizó que el reto central es pasar del diseño a la ejecución.

Si queremos que el plan verdaderamente pase de slides (diapositivas) de PowerPoint a la realidad, tiene que haber un seguimiento muy importante del proyecto y de lo que se está ejecutando.

Ahora tenemos que pasar a la realidad de ejecutar un plan de esta envergadura. En la medida en que vaya ejecutándose, será una muy buena señal para los inversionistas en general, especialmente para los empresarios mexicanos, que son los que mueven la aguja en términos de inversión”, afirmó.

Cabe mencionar que tanto Osuna como el economista en jefe de BBVA México, Carlos Serrano, coincidieron en que iniciativas de esta magnitud resultan clave, sobre todo si se toma en cuenta que la inversión requiere reactivarse tras un año en el que factores como la reforma al Poder Judicial y los aranceles frenaron el desarrollo de nuevos proyectos.

En ese contexto, señalaron que si el plan gubernamental se concreta, podría generarse un efecto multiplicador sobre la inversión privada, al crear condiciones más favorables para el desarrollo de nuevos proyectos productivos.

El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar contempla una inversión total de 5.6 billones de pesos, con participación pública y mixta, para el periodo 2026-2030. De acuerdo con el planteamiento del gobierno federal, la estrategia busca impulsar el crecimiento económico, la generación de empleo y el desarrollo regional.

Según la información oficial, 54.1% del monto total se destinará a proyectos de energía, seguido de 15.6% para el desarrollo de trenes. A carreteras se canalizará 13.9%, mientras que 6.4% se asignará a puertos. En el caso del sector salud, la inversión representará 6.2% del total; 2.8% se dirigirá a proyectos de agua, y el resto se distribuirá entre educación (0.34%) y aeropuertos (0.04%).

Dentro de este esquema, BBVA identificó al sector energético como el de mayor potencial, al tratarse de proyectos que, de acuerdo con el análisis del banco, podrían ejecutarse con mayor rapidez y obtener permisos en menos tiempo.

En ese sentido, Osuna subrayó que la disponibilidad de energía es un factor clave para atraer capital e incentivar la inversión privada.

En el momento en que se aumenta la oferta energética, vas a crear inversión privada. Creemos que el principal cuello de botella, y por lo cual no se ha podido traer más inversión tanto extranjera como doméstica, es el tema de electricidad suficiente a precios competitivos y no contaminantes”, dijo.

De acuerdo con las estimaciones del banco, si los proyectos de infraestructura se llevan a cabo, la inversión podría aumentar hasta 25%, lo que permitiría una trayectoria de crecimiento superior a la observada en décadas pasadas.

Para este año, BBVA prevé que el PIB crezca 1.2%, una tasa mayor a la registrada en 2025, aunque aún por debajo del potencial de la economía. El impacto del plan, sin embargo, se observaría de manera gradual.

El Plan tendrá un impacto en 2026 pero, si somos exitosos, el impacto será en 2027 por el efecto del tiempo ejecutable”, explicó Osuna.

En este escenario, el directivo aseguró que BBVA México está listo para financiar los proyectos que deriven del plan de infraestructura del gobierno federal, los cuales serán analizados conforme se den a conocer los detalles técnicos, las reglas de ejecución y los tiempos.

Añadió que, con reglas claras, una ejecución ordenada y mayor certidumbre sobre el aterrizaje de la reforma judicial, el programa puede convertirse en un motor del crecimiento económico del país.

Por su parte, Carlos Serrano reiteró que “si se ejecuta (bien) el plan, será transformador para México en términos de crecimiento”, siempre que se mantenga el enfoque en una implementación efectiva que genere confianza y reduzca la incertidumbre legal.

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