El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que México requiere una consolidación fiscal más temprana y profunda, acompañada de medidas concretas, con el fin de evitar mayores desviaciones al alza en la deuda pública y generar espacio fiscal suficiente para responder ante posibles choques externos.
En su informe correspondiente a la revisión anual del “Artículo IV”, el organismo señaló que, tras un crecimiento económico de 1.5% en 2024, prevé una expansión de apenas 1.0% para 2025. Este menor dinamismo, explicó, responde a la necesidad de ajuste fiscal, la política monetaria restrictiva y la persistente incertidumbre comercial, factores que han contenido tanto el consumo como la inversión.
Para 2026, el FMI estima un repunte moderado de 1.5%, a medida que las políticas internas comiencen a relajarse, aunque los efectos de los aranceles y la incertidumbre en el comercio exterior continuarán limitando el crecimiento.
En materia de precios, el organismo internacional prevé que la desaceleración económica, la normalización en los precios de los alimentos y la reciente apreciación del peso contribuyan a que la inflación converja hacia el objetivo de 3% del Banco de México (Banxico) durante la segunda mitad de 2026.
El Fondo estimó también que, aunque la expansión fiscal de 2024 se revertirá este año, la deuda bruta del sector público alcanzará 58.9% del PIB hacia finales de 2025.
Asimismo, retomó que los objetivos fiscales planteados por las autoridades mexicanas para el periodo 2026-2030 contemplan una reducción adicional del déficit, aunque la razón deuda/PIB seguiría aumentando de manera gradual en el mediano plazo.
Pese a ello, el FMI consideró que el sistema financiero del país se mantiene sólido y resiliente ante choques externos, sustentado en una supervisión prudencial efectiva. Asimismo, subrayó que México conserva amortiguadores externos adecuados y una posición externa alineada con sus fundamentos macroeconómicos.
El informe anticipa que el fortalecimiento de la cuenta corriente en el corto plazo —resultado de la debilidad de la demanda interna— se revertirá gradualmente, acompañado por un leve deterioro de la balanza comercial y una reducción paulatina de las remesas.
En un comunicado, el FMI indicó que los directores ejecutivos coincidieron con las conclusiones de la evaluación técnica, reconociendo los fundamentos sólidos de la economía mexicana y los marcos institucionales que han permitido mantener la estabilidad pese a la incertidumbre global.
“A la luz de la desaceleración de la actividad económica y los riesgos que persisten, subrayaron la importancia de mantener políticas macroeconómicas sólidas y, al mismo tiempo, avanzar en reformas del lado de la oferta para impulsar el crecimiento potencial”, señaló el organismo.
Los directores también celebraron la reversión de la expansión fiscal de 2024 y alentaron al gobierno mexicano a avanzar hacia una consolidación más ambiciosa que permita contener el aumento de la deuda y fortalecer el margen de maniobra fiscal frente a eventuales crisis.
No obstante, varios directores destacaron la necesidad de estabilizar la deuda, preservando el impulso al crecimiento, lo que podría lograrse mediante una senda de consolidación fiscal más gradual.
De acuerdo con el FMI, los esfuerzos fiscales deben centrarse en ampliar la recaudación mediante mejoras en la administración tributaria y ajustes en la política impositiva, preservando el gasto social y la inversión pública productiva.
También consideró esencial reforzar la salud financiera y la rentabilidad de las empresas estatales, en especial Petróleos Mexicanos (Pemex), y fortalecer el marco fiscal de mediano plazo para consolidar la credibilidad de la estrategia económica.
Los directores también reconocieron los avances del Banco de México en la contención de la inflación, destacando que el proceso de relajamiento monetario podrá continuar en la medida en que se confirme una tendencia sostenida hacia la meta.
Igualmente, destacaron la solidez del sistema financiero mexicano, respaldado por adecuados niveles de capital y liquidez, y recomendaron seguir implementando las conclusiones del Programa de Evaluación del Sector Financiero (FSAP) de 2022.
En ese sentido, aunque reconocieron progresos en la prevención del lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo, instaron a fortalecer la coordinación interinstitucional y la supervisión basada en riesgos para combatir eficazmente los delitos financieros.
Finalmente, los directores del organismo acentuaron que para elevar el crecimiento potencial de México será clave abordar los rezagos estructurales: cerrar brechas de infraestructura, mejorar el entorno para hacer negocios, garantizar la independencia judicial y combatir la corrupción y la delincuencia.
Además, subrayaron que el libre comercio debe seguir siendo un motor del crecimiento y que las políticas de apoyo a sectores estratégicos deben enfocarse en corregir fallas de mercado sin generar barreras a la inversión ni al comercio internacional.
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